Domingo, 17 de Diciembre de 2017

Primero de Mayo ¿Qué es necesario para que gobierne la clase trabajadora?

Miércoles, 03 Mayo 2017 23:47

 

Para que la clase trabajadora gobierne es preciso que los revolucionarios demuestren cierta capacidad de gobierno.

Por: Esteban Fernández, Daniela Jimenez, Paola Zaledón y Gustavo Javier Molina Matute.

 

Estamos en medio de un fortalecimiento de la capacidad de movilización de la clase trabajadora en el mundo. Ante la crisis, los políticos burgueses atacan a la clase trabajadora. En la calle la clase resiste y se enfrenta a los gobiernos de los ricos. Brasil y Argentina son en este sentido ejemplos en América Latina.

 

Estas luchas por supuesto son bienvenidas. Particularmente si asumimos que llevamos prácticamente 30 años de debilitamiento generalizado de la clase trabajadora en el mundo. En este sentido es relativamente fácil asumir que en los próximos años veremos a la clase trabajadora, que es la inmensa mayoría, retomando el camino de la lucha callejera. Con mediaciones, de manera lenta lo más probable y con estallidos puntuales.

 

Pero luchar no es gobernar. Y nosotros queremos gobernar. La clase trabajadora luchará y luchará. Incluso podría tumbar gobiernos. Pero eso no mecánicamente la prepara para gobernar, esto es, para ser la clase dirigente de la sociedad contemporánea. Por supuesto la clase trabajadora hará saltar por los aires todo el andamiaje del estado burgués, hará una revolución. Pero eso no garantiza que vaya a gobernar, o en todo caso, que gobierne bien.

 

Para que la clase trabajadora gobierne es preciso que los revolucionarios demuestren cierta capacidad de gobierno. La experiencia de la revolución rusa ha demostrado lo importante que es la capacidad de gobernar pues de lo contrario se pueden repetir los brutales vicios stalinistas para la dirección de la sociedad.

 

El Primero de Mayo desafortunadamente se demostró, si vemos las consignas y comportamientos de los partidos y grupos de izquierda, que la clase trabajadora en Costa Rica no ha logrado aún formar sus propios cuadros políticos y si lo ha hecho es solo parcialmente. Esto genera que la clase trabajadora no pueda moverse con independencia de las otras clases sociales.

 

Empecemos por el Frente Amplio. El Frente Amplio quiere llegar al gobierno pero sin revolución. Es por ello que se ha convertido en un partido de oposición común y corriente, puramente burgués en la manera en que entiende los asuntos políticos. Su orientación permanente de sostener al gobierno del PAC le impide contar con independencia política frente a la burguesía. Entonces el PAC chantajea al FA. Chantaje que los diputados del FA mayoritariamente asumen. O el caudillo paccista o el fundamentalista religioso. La derecha y la izquierda del FA se vuelven a ver. No se ponen de acuerdo. No saben cuál es el objetivo de votar a alguien como Directorio legislativo... Políticos que no saben gobernar y no saben cómo llegar a ser mayoría.

 

Desde el punto de Gramsci (aunque podríamos escoger otros) el FA no tiene la capacidad de crear hegemonía, de dar una orientación estratégica, política, cultural y moral de la sociedad. No aglutina su poder, lo desperdicia.

 

Desde el punto de vista de la izquierda revolucionaria, la que quiere un gobierno con revolución, la situación no pinta mejor. El Partido de los Trabajadores llevaba como consignas políticas “Ninguna confianza en el gobierno de Solís ni en partidos de los empresarios” y “Por sindicatos para luchar”.

 

En principio, si imaginamos hipotéticos diputados del PT, podríamos decir que guardaría la independencia política frente frente al PAC. Esta es una condición necesaria para llevar a la clase trabajadora al gobierno. Pero no es suficiente.

 

Con la política “Sindicatos para luchar” no queda claro lo que dice el PT. “Tenemos el trabajo de SINTRASEP que es una lucha de peso” seguramente dirán los dirigentes del PT. Pero eso no aclara nada o si lo hace, no parece buena señal.

 

El PT se ha encargado de mantener SINTRASEP como un “coto de caza privado” al punto que ahoga la experiencia e impide que se traslade la misma a otras empresas. Pero eso no tiene mayor viabilidad histórica. Los sindicatos deben guardar relativa independencia política frente a las organizaciones que los impulsan y, más aún, deben permitir la diversidad de corrientes políticas para extender el sindicalismo en la empresa privada. Pero el PT no tiene acuerdos sindicales con ningún agente político. Mientras tanto la experiencia fundacional no ha generado un estallido en la clase trabajadora y se corre el riesgo de que el sindicato quede aislado.

 

Es así como la independencia política del PT se trastoca en un fortísimo sectarismo que le imposibilita crear hegemonía dentro de la izquierda revolucionaria. Por otro lado el decrecimiento o estancamiento real de la intervención sindical del PT en sindicatos constituidos dificulta entender el sentido de “sindicatos para luchar”.

 

Por su parte el NPS mantuvo como posición el Primero de Mayo “Un frente de izquierda socialista. Ante la crisis capitalista una salida socialista”. Esta posición la unificó con el PST vinculado a Héctor Monestel, ex-candidato presidencial del PT. Esta política cuenta con tres problemas centrales.

 

Por un lado es una política nacional exclusivamente dirigida al PT y sólo puede ser aplicada y desplegada por el PT, ya que su aceptación es el requisito fundamental de un frente electoral. De esta manera en el plano electoral tanto el NPS como el PST quedan dependendiendo de otra organización. Dentro de la independencia de clase, pero dependiente de otra tendencia de la izquierda revolucionaria. En este sentido el Grupo Socialismo y Libertad cuando menos tiene la coherencia de directamente marchar con el PT.

 

El segundo problema es que ninguno de esos dos grupos tienen la suficiente formación política y económica como para orientar a la sociedad en un sentido socialista. No ofrecen un plan de reactivación económica basado en estudios científicos.

 

El tercer problema es que es una política exclusivamente electoral. Pero ¿y después? No parece haber ninguna preparación para gobernar detrás de esa política. Ni independientes ni estratégicos, ambos grupos quedan en una posición extraordinariamente defensiva y pasiva.

 

El POS por su parte tuvo como consigna “No a la guerra”. Pero es una política muy abstracta, al punto que equipara la intervención militar imperialista en Siria con la movilización de la oposición burguesa venezolana… pero en ambas los procesos son extraordinariamente dispares. En Siria intervienen militarmente prácticamente todas las potencias, en Venezuela por otro lado Maduro tiene el extraño mérito de haber quedado políticamente solo, al punto que chavistas se le han vuelto críticos.

 

Finalmente el PRT impulsó una política de “no más enjuiciados por defender la Caja” [del seguro social]. Esta política es más concreta que la del NPS, PST, GSL y POS. Es correcta por el proceso en curso contra los compañeros del 8N. Pero desde el punto de vista de plantearse estrategicamente como gobierno es demasiado defensivo, de muy cortas miras.

 

En estas condiciones, ninguno de los grupos mencionados tiene por sí mismo la capacidad de ser hegemónicos. Además no realizan análisis económico propio y dependen de otros autores para desarrollar sus ideas y por esto sus propuestas políticas siempre son exclusivamente de carácter coyuntural. Ninguna de estas posiciones es por sí misma estratégica desde el punto de vista de las condiciones materiales de la clase ni desde el punto de vista de la conciencia de la clase.

 

Organización Socialista realizó su primera presencia en un Primero de Mayo con dos consignas cuya importancia es estratégica respecto de las tareas de la clase trabajadora del país.

 

Por un lado fuimos la única organización que explícitamente adoptó un perfil anti-imperialista en esta era Trump. Además realizamos un acto de propaganda, agitación y solidaridad con una experiencia de control obrero de más de 15 años, como es la FaSinPat (ex-Zanón). No sólo nos impulsan los evidentes motivos de solidaridad entre explotados, sino un motivo más profundo, como es divulgar en Costa Rica que se puede producir y administrar empresas sin que existan patrones, jefes, etc. La clase trabajadora puede asumir los manejos económicos de un estado y la experiencia de Zanón, en pequeño, demuestra eso. También demuestra la manera en que la clase trabajadora puede hacer el paso de lo sindical-gremial a lo político, pues los trabajadores de Zanón incluso convirtieron a uno de sus dirigentes en diputado nacional argentino.

 

Ambas orientaciones, una por la independencia nacional real frente al imperialismo de los Estados Unidos y la otra por la independencia política y económica de la clase trabajadora, están pensadas como un peldaño en el camino al poder la clase trabajadora.

 

Nosotros tenemos claro una cosa: queremos gobernar. Podemos gobernar porque tenemos ya planes de reactivación económica, porque tenemos un diagnóstico sobre la clase trabajadora, porque tenemos la idea clara de defender todos los derechos de las mujeres empezando por el derecho al aborto. Podemos gobernar porque tenemos una firme voluntad de revolucionar Costa Rica y Centroamérica. Invitamos a los lectores a que se sumen a nuestro proyecto germinal.

Publicaciones

25/09/2017 00:28 | Publicaciones Socialistas

Publicación Socialista #10

Publicación Socialista #10
Leer más...
06/09/2017 21:29 | Publicaciones Socialistas | FEES

Publicación Socialista #9

Nuestras propuestas para la Asamblea Estudiantil de las 5:00 p.m.
Leer más...