Sábado, 21 de Abril de 2018

Engels, la familia patriarcal y el femicidio: ¡Seamos miles contra el patriarcado!

Miércoles, 11 Abril 2018 17:38

 

Stephanie Macluf
Pan y Rosas Costa Rica

 

 

La lucha del feminismo socialista se ha convertido en un artículo de lujo para la historia, pues las lecciones que continúa ofreciendo indican que la organización antipatriarcal debe contener en sí misma la lucha anticapitalista, entendiendo que es indispensable contar con una estrategia efectiva y capaz de destruir las estructuras sociales, políticas y económicas que sostienen los mecanismos de opresión y explotación de las mujeres.

 

Cabecera de la Marcha del 8M 2018 en San José que convocó entre 8 y 10 mil personas. Desde Pan y Rosas somos parte de la Asamblea que organizó la movilización. Cabecera de la Marcha del 8M 2018 en San José que convocó entre 8 y 10 mil personas. Desde Pan y Rosas somos parte de la Asamblea que organizó la movilización. Fotografía por Nicole León Zumbado, difundida en Facebook.

 

Incapaz de librarse de la miopía propia del patriarcado, el estado capitalista y los gobiernos que lo administran, eluden los señalamientos que las feministas socialistas venimos haciendo desde hace más de un siglo: la continua búsqueda de culpables individuales para criminalizar y la utilización de mecanismos punitivistas son insuficientes para eliminar el asesinato sistemático de mujeres. Y en todo caso, desvían e institucionalizan un objetivo que solamente puede ser alcanzado por medio de la organización independiente de las cientos de miles de mujeres que actualmente son oprimidas y explotadas por el mismo estado capitalista.

 

Lenin decía que un obrero aislado se convierte en un hombre completamente desvalido frente al capitalista, lo cual podría ser completamente análogo, a que una mujer sola es desvalida frente al patriarcado. Es evidente que para el líder del partido blochevique, muy poco podemos lograr cuando concentramos nuestras energías en vigilias pasivas autonomistas o realizando actos individuales de reivindicación sexual. El señalamiento es claro: en esta lucha tenemos que ser miles.

 

El marxismo, tiene la característica de ofrecer la posibilidad de debatir constantemente al respecto de la relación que existe entre la explotación capitalista y la opresión sexual. Entendiendo que el femicidio no es un acto individual sino que está enarbolado en una serie de elementos, tenemos la tarea de ubicar y combatir dichos elementos de la manera más directa y precisa, pues desviar la atención de dichos elementos, significa suspender y en el mejor de los casos dejar para luego el enfrentamiento que necesitamos realizar para transformar las condiciones de vida que someten a las mujeres a situaciones de violencia cotidiana.

 

Dado que esta serie de elementos es amplia y compleja, ubicamos una en particular que en la actualidad es preponderante en la vida política de la sociedad costarricense: la familia patriarcal. En las últimas elecciones en Costa Rica, la segunda ronda se dio entre el oficialismo progresista del PAC y la derecha evangélica. En medio de esto, miles de mujeres salimos a la calle en conmemoración del 8M, Día Internacional de las Mujeres, realizando una marcha combativa de al menos ocho mil personas que agita la consiga internacional de Ni Una Menos, esa misma semana se cuentan al menos 7 femicidios, y la respuesta del feminismo autónomo, académico y progresista es que la explicación de estos femicidios es el discurso de odio de uno de los candidatos. Mientras tanto, el candidato oficialista se dedica a hacer la campaña más conservadora que le hemos visto al PAC hasta el momento, fotografías de su familia heteronormal y de su confirmación a la iglesia católica.

 

Desde Pan y Rosas, consideramos que postular que el asesinato sistemático de mujeres es consecuencia de un discurso, es abstracto, insuficiente y en este caso en particular, un oportunismo barato para hacerle campaña electoral al progresismo burgués que hoy en día preside en Costa Rica. Las siguientes líneas pretenden ofrecer un primer elemento de debate para el feminismo.

 

La familia patriarcal como elemento estructural de la violencia hacia las mujeres.

 

Federico Engels es quien por primera vez ofrece una revisión histórica que permite dar cuenta de los hechos necesarios para que se constituyera la familia patriarcal, (la cual que se desarrolla hasta el día de hoy): sustitución de la filiación femenina por la masculina, sustitución del derecho hereditario materna por el paterno, y el poderío exclusivo del hombre sobre la acumulación capitalista.

 

Además, el autor vincula dialécticamente la familia patriarcal con la incorporación de la esclavitud en la historia, lo cual le permite construir una crítica muy fina: “En su origen - descubre el autor- la palabra familia no significa el ideal, mezcla de sentimentalismos y de disensiones domésticas [...]. Famulus quiere decir esclavo doméstico, y familia es el conjunto de esclavos pertenecientes a un mismo hombre". Por si esto fuera poco, podemos agregar las reflexiones de Marx al respecto: “(La familia) Encierra, en miniatura, todos los antagonismos que se desarrollan más adelante en la sociedad y el Estado”.

 

Ahora, ¿Por qué es de tan gran importancia conservar en el análisis político de la problemática social, y generalizada, del femicidio, las conclusiones de Engels? Por lo siguiente: “Para asegurar la fidelidad de la mujer y, por consiguiente, la paternidad de los hijos, aquella es entregada sin reservas al poder del hombre: cuando este la mata, no hace más que ejercer su derecho” (p. 82). Engels, antes que nadie, llega a la conclusión de que la familia patriarcal es nada más y nada menos que un sistema de apoderamiento capitalista de un sexo por el otro, es decir del “triunfo de la propiedad privada por sobre el de la propiedad común (…) ” (p. 90). Como bien sabemos, el estado actual de las cosas, sostiene por medio del derecho constitucional que la familia -cuyas bases sociales son la dominación tanto económica como cultural del hombre y la relegación de la mujer al dominio de la reproducción tanto de la especie como del trabajo doméstico-, es el núcleo de la sociedad. Pareciera entonces que para el Estado, el asesinato sistemático de mujeres es un mal menor frente a la posibilidad de debilitar el régimen capitalista, en el cual la familia patriarcal es un pilar inamovible.

 

Según la lectura de Engels, el patriarcado es una de las causas más directas del capitalismo, sin la opresión del sexo femenino, el capitalismo no podría ser la forma de organización social que es hoy en día, y por ende, la liberación y emancipación de la mujer es revolucionaria en sí misma.

 

Es por lo anterior que “nuestro combate diario tiene como objetivo la emancipación de las mujeres para luchar por la revolución social en igualdad de condiciones con el resto de los oprimidos y explotados; la revolución social para iniciar el camino de la liberación definitiva de las mujeres y de toda la humanidad hoy apresada por las cadenas que nos oprimen”. (Andrea D´ Atri, Pan y Rosas)

 

En Organización Socialista y Pan y Rosas Costa Rica sostenemos que lo anterior tiene una valiosa lección para todas las mujeres que quieran organizarse de manera anticapitalista y antipatriarcal. Es así que extendemos una invitación a todas a sumarse a Pan y Rosas y construir una fuerza capaz de hacerle frente al estado capitalista y al patriarcado.

 

 

 

Fuentes consultadas:

 

 

 

D´Atri, A (2013) Pan y Rosas. Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo. Ediciones IPS. Buenos Aires: Argentina

 

Engels, F. ([1884] 2005) El origen de la familia, de la Propiedad Privada y el Estado. Mestas Ediciones. Madrid: España

 

 

 

 

 

 

 

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