Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Agentes de Call Center contra políticas racistas, xenófobas y nacionalistas de Trump

Martes, 21 Marzo 2017 16:40

Por Jesús Camacho

Con el Triunfo de Donald Trump a la presidencia de EEUU, muchos nos sorprendimos con la nueva cara del imperialismo, una nueva cara más honesta con respecto a su derechismo y la más cercana al fascismo que ha tenido EEUU en los últimos tiempos; toda una novedad que definitivamente empaña de incertidumbre a nuestra generación pero que sin embargo es evidente su preludio a una lucha de clases sin espacio para esa frase “medias tintas” que el posmodernismo se sacó de su manga pequeñoburguesa1.

Entre sus políticas abiertamente misóginas, homofóbicas, xenófobas, racistas, elitistas, nacionalista y fundamentalistas, nos podemos dar un gran banquete criticando la inoperancia cómplice del progresismo para hacerle frente al fenómeno Trump que conocemos hoy en día; sin embargo, esto de nada va a servir si no sacamos conclusiones desde ya, puesto que sería ingenuo pensar que la ola Trump no tendrá efectos directos a nivel internacional, sobre todo en un país tan dependiente como Costa Rica.

Varias personas analistas internacionalistas, politólogos y demás, ya habían sacado la conclusión que el meollo del capital político de Trump, que lo llevó a ganar las elecciones, estuvo compuesta de la clase trabajadora estadounidense, quién fue ganada con su campaña relacionada a la migración de las fuentes de empleo estadounidense con sede fuera de EEUU, devuelta al territorio estadounidense. En este sentido, los empresarios ticos ya sienten la respiración del imperialismo en sus nucas puesto que ya prevén la pérdida de empleo en Costa Rica de origen de capital estadounidense, específicamente, hay que señalar el caso de los Call Centers.

El pasado 02 de marzo, un grupo de senadores republicanos (frente que impulsó la candidatura de Trump), un grupo de senadores demócratas (frente que impulsó la candidatura de Hillary Clinton), presentaron una propuesta de ley que obligaría a call centers con origen estadounidense, a devolver todas sus operaciones a territorio estadounidense: ¡NOS QUIEREN QUITAR EL BRETE!

La problemática que vivimos en Costa Rica es creada en primera instancia por falta de una política económica independiente de los vaivenes del mercado internacional y de la política económica de otros países; esto se debe a que la burguesía nacional y sectores empresariales se vanaglorian de ser dueños y señores de las respuestas a las crisis económicas pero no son capaces de generar avances en los medios de producción e industrialización y más bien, en su complicidad con la situación, recortan a las universidades públicas (capaces de generar tecnología y mano de obra calificada).

Ahora bien, si bien debemos denunciar las políticas xenófobas de Trump, también debemos recalcar que el enemigo jamás es la clase obrera estadounidense sino la burguesía internacional que nos pone los unos contra los otros; que dicho sea de paso un gran porcentaje de esa clase obrera estadounidense está compuesta por personas afrodescendiente, musulmanes, latinoamericanas y personas con estatus migratorio irregular: ¡La Clase Obrera es una y sin fronteras!

Adicionalmente, trabajadoras y trabajadores en EEUU que consideran que con Trump y su política de la migración del empleo, y por tanto mejor calidad de vida cometen un total y rotundo error puesto que tomando en cuenta el costo de vida en EEUU y para que la “rentabilidad” del negocio necesario para que los empresario amasen el capital esperado, la explotación tendría que ser aún más brutal que en los países periféricos como Costa Rica.

Por otro lado, frente a un gobierno de empresarios inoperantes y cómplices, nos vemos con la necesidad de aceptar las migajas del vecino; recalco de nuevo que debemos defender nuestra fuente y derecho al empleo, pero esto no significa que debamos caer en el error de dejar de señalar y denunciar nuestras paupérrimas condiciones laborales; las cuales son la muestra más cruda de la precarización laboral de la juventud, las que adicionalmente son un reflejo del encarecimiento de la vida, la elitización de la educación superior. Ser joven hoy en día sale cada vez más caro y los call centers lo saben y aprovechan para relativizar nuestros derechos laborales: ¡El capitalismo nos roba la juventud!

En este sentido, como agentes de call centers, como parte de la juventud de la clase trabajadora, debemos denunciar activamente a Trump y sus políticas, solidarizarnos con nuestros hermanos trabajadores y trabajadoras en EEUU, impulsar una política económica que nos provea de la independencia que nuestra clase tanto necesita mediante el control obrero de las empresas, y organizarnos contra los ataques de Trump hacia la clase trabajadora mundial.

 

 

 

Notas

 

1 Cuando decimos que algún sector tiene rasgos pequeñoburgueses nos referimos a las desviaciones políticas de una clase que está en medio entre la clase trabajadora y la burguesía. Las deformaciones tienen que ver justamente con que, aunque pueden organizarse o coincidir con espacios propios de la clase trabajadora, sus aspiraciones terminan siendo convertirse en grandes propietarios, en “burgueses buenos”. Por ello suelen enfrentar las políticas opresivas con reformas que no llegan a nada, en un intento por no dejarse aplastar por la burguesía que dirige el desarrollo capitalista, pero conciliar con ella al mismo tiempo.

 

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