Martes, 21 de Noviembre de 2017

Apuntes​ ​de​ ​balance​ ​sobre​ ​la​ ​lucha​ ​en​ ​defensa​ ​del presupuesto​ ​universitario ¡Organizate​ ​por​ ​una​ ​Coordinadora​ ​de​ ​Lucha​ ​por​ ​el​ ​FEES!

Martes, 07 Noviembre 2017 03:27

Stephanie Macluff y Paola Zeledón


Las movilizaciones y espacios de debate que surgen a raíz de la negociación que realizan las autoridades universitarias para el Convenio FEES 2018, señalan una serie de elementos políticos de gran importancia para el movimiento estudiantil. El partido federativo Organizate reconoce que es necesario realizar un balance general de las características actuales del clima político universitario, con el fin de dar cuenta del marco político nacional, de los y las agentes involucrados, de la situación específica en la que se encuentra el movimiento estudiantil y finalmente, para realizar propuestas concretas.

Marco político nacional: Crisis Fiscal

Desde la década de los setentas, las finanzas de las universidades públicas de Costa Rica están amparadas constitucionalmente mediante el Convenio FEES. El órgano encargado de distribuir el financiamiento designado a la Educación Superior es el Consejo Nacional de Rectores (CONARE), además, este órgano, debe elaborar un plan estratégico nacional para la educación universitaria.

A partir del 2010, las publicaciones de los Convenios vienen rezando la misma consigna: El gobierno tiene toda la voluntad de continuar fortaleciendo los recursos designado para la educación pública, pero “lamentablemente esto no es posible debido a la crisis fiscal nacional”. En el Acuerdo para el FEES 2018, al menos aluden al problema estructural histórico de las finanzas públicas.

La profundización de este problema tiene consecuencias que ya conocemos: la crisis económica la pagamos los sectores más empobrecidos y explotados de la sociedad, así como la juventud y sobre todo quienes trabajan a cambio de salarios pauperizados. En este sentido, las autoridades del CONARE asumen de manera entreguista que el recorte al presupuesto de la educación, y por ende el recorte en becas y beneficios complementarios, así como la desfinanciación de sedes y recintos, es la forma en la cual los y las estudiantes asumimos “el deber cívico” de pagar la deuda de nuestros
políticos.

Así mismo, para sostener los planes de ajuste, las medidas pro-privatización de la educación y los bajos salarios, los planes estratégicos para la educación asumen orientaciones como las del Banco Mundial en distintos niveles. Frente al ajuste vemos cómo los mismos sectores empresariales y sus representantes políticos en el Gobierno y la Asamblea Legislativa, debaten sobre cómo administrar un Estado que utilizan como botín a su conveniencia como demuestra el caso del cementazo actualmente y tantos otros ejemplos en el pasado.


¿Quienes negociaron el FEES?

Los responsables de ejecutar los ataques a la educación pública, son quienes han llevado adelante una continuidad de las políticas del Gobierno desde la administración de Chinchilla del PLN hasta las del actual presidente Luis Guillermo Solís del PAC.

 

Se puede afirmar que la Negociación del V Convenio FEES en 2010, el cual trajo consigo las condiciones del préstamo con el BM (aprobado con los votos de Progre en Consejo Universitario, y en los espacios y Asambleas estudiantiles) son ataques a las universidades públicas. En el fondo político, no distan mucho de los ataques más generales a la educación como lo fue por ejemplo la crisis de pago de salarios a docentes del MEP en 2014.

 

Al parecer, CONARE funciona sencillamente como la agrupación de patrones universitarios que aplican medidas de ajuste hacia las condiciones de estudio generales así como el modelo universitario al servicio de las empresas. Además prevalece la precarización laboral, lo que afecta la calidad docente y el acceso a la educación superior, al igual que nuestras necesidades cotidianas como cupos y becas.

 

En este marco, las Rectorías de las universidades que componen el Convenio FEES han sido por completo aliadas al Gobierno, ambos forman parte de la mesa de negociación del presupuesto a las universidades públicas, pero solamente representan sus intereses y no los del estudiantado o del sector de trabajadores. Son los enemigos del movimiento estudiantil.

 

Situación del movimiento estudiantil

 

El movimiento estudiantil es un reflejo de las corrientes políticas nacionales, es por eso que presenta todos los rasgos que podemos ver en el país: desde la despolitización de algunos sectores hasta la radicalidad y la militancia revolucionaria, pasando por posturas moderadas que terminan siendo igual de conservadoras que las primeras. Un elemento importante es que la despolitización que parece imperar en el estudiantado no es “accidental” ni producto de un “sentido común”, es producto de la intervención clientelar de la derecha, del gobierno del PAC dentro del estudiantado, y la influencia reformista del FA, esto porque los partidos se componen de ideas y de seres humanos de carne y hueso.

 

Estas corrientes se fortalecen con el ambiente pasivo y la confianza en Rectoría pues su interés se limita a ofrecer en tiempos electorales una perspectiva en la cual no hay que luchar ni organizarse para defender la educación o cualquier otro interés político, social o económico. Se trata de las corrientes que han dirigido la herramienta de la FEUCR en los últimos años: Progre ligado al Gobierno PAC y Alternativa ligada al Frente Amplio; esta valiosa herramienta que debería estar en función de nuestros intereses, la ponen en función de los intereses que dichas agrupaciones y los respectivos sectores sociales que representan.

 

Lo anterior es necesario establecerlo, pues tiene relación directa con las orientaciones a corto plazo y con objetivos fallidos para luchar por la defensa del FEES que éstos grupos desplegaron en el proceso de este año, durante las Asambleas y movilizaciones (donde estuvieron, porque en muchas ni se acercaron).  

 

Se comprueba lo anterior por medio de la orientación que impulsaron, y que las corrientes de izquierda como Convergencia o Ya Basta apoyaron, de llevar la movilización estudiantil a la Legislativa donde había una trampa puesta por la Comisión de Hacendarios y no a donde se encuentra la responsabilidad política sobre la negociación del FEES que es la Casa Presidencial. Este tipo de errores estratégicos son los que llevan a derrotas, lo cual no podemos permitirnos como movimiento estudiantil y además es un punto de apoyo para que la derecha profundice la despolitización y el rechazo a organizarse.

 

Es en este sentido que las instancias formales del movimiento estudiantil, como la FEUCR, el Consejo Superior Estudiantil y las Asociaciones requieren adquirir vida política y dar un giro hacia sobrepasar las formas pasivas y conciliadoras con el Gobierno y su aliado Henning Jensen. Es necesario impulsar asambleas, espacios de organización y debate para aumentar la capacidad organizativa y de convocatoria.

 

Quienes hablan de un problema de legitimidad y participación como excusa para no impulsar la lucha le hacen un favor a los enemigos del movimiento estudiantil y demuestran su pasividad frente a las experiencias de lucha de sectores honestos del estudiantado como en la toma del edificio de Ciencias Sociales de la UNA o las de las Sedes Regionales de la UCR en Limón y San Ramón. Estas experiencias comparten el mismo problema: al no enfrentar directamente al Gobierno y a las Rectorías sus esfuerzos quedan limitados ante la realidad nacional y el descontento general hacia el ajuste y la corrupción: apuntar a la Comisión de Hacendarios de la AL no permite dialogar con el grueso del estudiantado u otros sectores.

 

Otro elemento que a manera de balance nos parece pertinente apuntar es la negativa de la mayoría de espacios a crear una instancia de coordinación para orientar y dirigir la lucha, de esa forma se le dejó el camino abierto al Directorio de Alternativa para que impulse la orientación que se demostró que iba para una derrota. La posturas anteriores fueron debatidas por integrantes de Organizate en los espacios de lucha que compartimos como en las asambleas en San Ramón y la Plaza 24 de Abril así como en la toma en la UNA.

 

 

Por una Coordinadora de Lucha por el FEES

 

Las corrientes del movimiento estudiantil que han dirigido la FEUCR no están por cumplir con el principal objetivo que plantea la realidad, que como se planteó anteriormente pasa por derrotar a los enemigos del ME y de la educación pública, para defender nuestros intereses: estos enemigos son centralmente el CONARE y el Gobierno.

 

El decidido acercamiento hacia esa orientación es una perspectiva que solamente fortalece al estudiantado para luchar junto a la clase trabajadora, las mujeres, personas lgbtti, campesinos, y demás sectores excluidos contra el resto de partidos de derecha, misóginos y que representan explotadores. Realizamos este esfuerzo de balance sobre la base de ir hacia la construcción de un espacio de lucha común, donde el debate abierto y democrático genere los acuerdos necesarios para defender los intereses de la mayoría: en la universidad y en el país.

 

Por lo anterior llevamos a la elecciones federativas un programa de independencia política del estudiantado frente a sus enemigos, y una propuesta concreta para la organización amplia de la lucha por el FEES: proponemos la creación de una Coordinadora ad hoc de la FEUCR, que cuente con su legitimidad y presupuesto para que éstas estén en función de los objetivos que defina la organización estudiantil asamblearia, un espacio donde participen todas las perspectivas, corrientes e independientes para que todo el movimiento estudiantil se fortalezca de conjunto.

 

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