Domingo, 17 de Diciembre de 2017

Honduras: Organizarse para imponer la voluntad popular.

Martes, 05 Diciembre 2017 01:29

Honduras es hoy el eje de la lucha de clases en Centroamérica y lo ha sido así por casi dos décadas. El país más pobre del istmo centroamericano que cuenta con la presencia militar estadounidense más sólida de Centroamérica -en Palmerola- ha producido las más grandes movilizaciones de la clase trabajadora y pueblo pobre en los últimos años en la región.

 

Honduras es hoy el eje de la lucha de clases en Centroamérica y lo ha sido así por casi dos décadas. El país más pobre del istmo centroamericano que cuenta con la presencia militar estadounidense más sólida de Centroamérica -en Palmerola- ha producido las más grandes movilizaciones de la clase trabajadora y pueblo pobre en los últimos años en la región.

 

En este instante se desarrollan dos tendencias incipientes en medio de las grandes movilizaciones contra el fraude electoral del Partido Nacional. Una que apunta a cerrar el conflicto por derecha con el reconocimiento del Tribunal Supremo Electoral de Juan Orlando Hernández como presidente electo, lo que impondría el fraude. La otra, por izquierda, donde las movilizaciones se mantienen e incluso hay denuncias de magistrados electorales sobre el fraude y unidades represivas que se han alzado en huelga de brazos caídos.

 

Desde que inició el milenio grandes movilizaciones de explotados y oprimidos hondureños marcaron con profundidad la lucha de clases regional por su capacidad de movilización, por su capacidad de enfrentar las fuerzas represivas del Estado burgués y porque mantenían vivas las posibilidades de que hubiera un desborde de las masas que pusiera contra las cuerdas a la burguesía hondureña. Las más grandes de estas movilizaciones fueron los llamados Paros Cívicos Nacionales.

 

El Golpe de Estado del 2009 atenúo esta posibilidad pero no la eliminó. Los asesinatos del militante trotskista Manuel Flores así como el de Berta Cáceres, entre otros, son formas en que la burguesía procuró escarmentar a los trabajadores y sectores populares que salían a luchar por diversas reivindicaciones.

 

Pero hoy el movimiento de masas explota con renovadas energías ante el fraude que el Partido Nacional intenta montar contra la voluntad popular expresada en las urnas. Las actuales movilizaciones en defensa del voto significan un giro brusco en la situación política en Honduras, así como la apertura de una interrogante sobre el futuro de la situación política que cubre a todos los pequeños estados Centroamericanos.

 

Esta crisis reabre la situación cerrada con el Golpe del 2009 pero de alguna manera parece repetir las características de las antiguas movilizaciones: una tendencia a la huelga general, una tendencia a la autoorganización de las masas y, también, la misma dirección política de las masas, o sea el equipo político de Zelaya, expresado ahora en Salvador Nasralla.

 

La rapidez del cambio brusco, ya anticipado por las impresionantes movilizaciones estudiantiles que han habido en Honduras en los últimos meses, se debe a la acumulación de experiencia y conciencia que las masas hondureñas han tenido en estas dos décadas de lucha, que incluyen movilizaciones y reivindicaciones gremiales, campesinas, estudiantiles, el golpe de estado contra Zelaya, el enfrentamiento callejero posterior contra el ejército y, ahora, lo que a todas luces es un fraude electoral contra la voluntad popular.

 

En este marco una victoria de las masas hondureñas hoy impactaría sobre toda las instituciones corruptas del régimen hondureño e incluso sería un golpe a la política golpista del imperialismo sobre Honduras. Pero también abriría la posibilidad de que se reactivarán oprimidos y explotados de Centroamérica.

 

Para lograr esta victoria es importante señalar que, aún cuando la voluntad de las masas sea imponer a Nasralla a través de la movilización y luchar contra el fraude de manera consecuente, los dirigentes de la Alianza Opositora no sufren las condiciones de explotación y pobreza del pueblo hondureño, no tienen los mismos problemas ni las mismas presiones, porque ellos pertenecen a otra clase social. Es por ello que, aún cuando sea el gobierno de la Alianza lo que está en juego, éstos dirigentes no están por garantizar una organización de las masas para imponer la victoria callejera contra el fraude. Esta es una tarea de la izquierda, de los trabajadores y en general de las masas oprimidas hondureñas.

 

Es en éste sentido que procuramos presentar los siguientes elementos programáticos que podrían servir como guía para la actividad militante en la medida en que las presiones del movimiento podrían nublar los objetivos estratégicos y políticos de la izquierda revolucionaria.

 

1) Exigir el respeto incondicional a la voluntad popular, rechazar el toque de queda y rechazar el conteo que está llevando el Tribunal Supremo Electoral. En este sentido denunciamos en primer lugar al imperialismo y a Trump ¡Fuera las manos imperialistas de Honduras! Pero también es una política contra toda la casta política hondureña, la cúpula militar, la OEA, los gobiernos centroamericanos.

2) Es evidente que ni Nasralla ni Zelaya tienen capacidad de organización para enfrentar al ejército y la policía que hoy controla las calles y reprime a las masas que defienden su voto. Por otro lado ha iniciado un proceso de organización -sobre todo barrial y popular- para enfrentar la presencia represiva en las calles. En ese sentido hay que luchar por imprimir a las movilizaciones y a la lucha callejera un sentido unitario y unificado. Las luchas dispersas, aún cuando puedan dar golpes significativos al ejército y la policía, no sustituyen a una organización unificada para luchar contra la presencia militar en las calles. En ese sentido, esta a la orden del día lanzar una campaña de agitación lo más amplia posible para que las masas hondureñas construyan una instancia unificada que centralice la lucha contra el ejército y contra los sectores empresariales reaccionarios. Es necesario construir una nueva Coordinadora Nacional de Resistencia Popular contra el fraude y que aplique los métodos de la clase obrera en sus luchas.

3) Es más necesario que nunca la agitación de la consigna de Huelga General contra el fraude. En la agitación de preparación de esta huelga encuentran cabida todas las reivindicaciones de la clase trabajadora hondureña, desde la libertad de organización sindical hasta el aumento salarial. También a la agitación de la huelga se le deben sumar consignas de carácter feminista, similar a como sucedió en meses pasados con la convocatoria a una huelga internacional de mujeres, que le dio impacto internacional a las jornadas de Ni Una Menos. La agitación de la Huelga General contra el fraude recae sobre todo en las organizaciones revolucionarias. Pero es una exigencia que recae organizativamente en las centrales sindicales, en las organizaciones campesinas, feministas, estudiantiles, etc.

4) Para luchar por estos elementos urgencia de organizar una izquierda obrera y socialista, que pelee para abrir una perspectiva independiente de las opciones patronales, única forma de responder y desarrollar hasta el final las aspiraciones democráticas y las necesidades de las masas, desde una estrategia de independencia de clase y que organice a toda la clase trabajadora, a todos el pueblo pobre, a los campesinos, al feminismo y al movimiento estudiantil.

 

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