Sábado, 18 de Noviembre de 2017

¿Qué es el socialismo científico? III Parte. El Método.

Lunes, 07 Agosto 2017 02:20

 

Cerramos acá con las apreciaciones que Lenin hace de Marx y que deben ser aprehendidas por toda la militancia y donde establecemos algunas hipótesis sobre el relanzamiento del socialismo científico.

Por: Jorge N. Cruz

 

Las Apreciaciones de Lenin sobre el Método de Marx: el método de un naturalista.

Es tan fuerte la relación metodológica entre el desarrollo temporal y la comprensión de todas las formas del objeto de estudio, que Lenin incluso desliza opiniones que harían llorar a los más idealistas filósofos marxistas de la actualidad. Veamos este largo párrafo:

No fue el razonamiento lógico, sino el desarrollo real de los acontecimientos, la experiencia viva de los años de 1848 a 1851 lo que condujo a esta manera de plantear la cuestión. Hasta qué punto se atiene Marx rigurosamente a los hechos de la experiencia histórica lo muestra el hecho de que en 1852 Marx no plantea aún el problema concreto de con qué se sustituirá la máquinas del Estado que ha de ser destruida. La experiencia no había suministrado todavía materiales para esta cuestión, que la historia puso al orden del día más tarde, en 1871. Obrando con la precisión del investigador naturalista, en 1852 sólo podía registrarse una cosa: que la revolución proletaria habla llegado a un punto en que debía abordar la tarea de “concentrar todas las fuerzas de destrucción” contra el poder estatal, la tarea de “romper” la máquina del Estado.” (Lenin, 20014. pág. 42. subrayado nuestro)

También esta:

A base de que el comunismo procede del capitalismo, se desarrolla históricamente del capitalismo, es el resultado de la acción de una fuerza social engendrada por el capitalismo. En Marx no encontramos el más leve intento de fabricar utopías, de hacer conjeturas vanas respecto a cosas que no es posible conocer. Marx plantea la cuestión del comunismo como el naturalista plantearía, por ejemplo, la del desarrollo de una nueva especie biológica, sabiendo que ha surgido de tal y tal modo y se modifica en tal y tal dirección determinada.” (pág. 85)

Y finalmente:

Marx ofrece un planteamiento del problema y nos advierte, en cierto modo, que para resolverlo de una manera científica sólo se puede operar con datos científicos sólidamente establecidos.

Lo primero que ha sido establecido con absoluta precisión por toda la teoría del desarrollo y por toda la ciencia en general —y lo que olvidaron los utopistas y olvidan los oportunistas de hoy que temen a la revolución socialista— es la circunstancia de que, históricamente, tiene que haber, sin duda alguna, una fase especial o una etapa especial de transición del capitalismo al comunismo.” (pág. 86. subrayado nuestro)

Estas observaciones de Lenin son, en verdad, remarcables como una enseñanza para las nuevas generaciones militantes y también para todos los marxistas. Muchas veces encontramos en los textos marxistas políticos contemporáneos una suerte de argumentación de “lo suficiente”, pero no de argumentación sobre “lo necesario”, no en forma de la totalidad de los hechos ordenados temporalmente, en forma de desarrollo.

La precisión del científico natural debe ser la precisión del cuadro marxista, la comprensión de todas las formas (apariencia, estructura, esencia, etc.) es necesaria para obtener un concepto adecuado de la realidad. No queremos remarcar acá la desgastada e intelectualoide discusión entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, pues esas sutilizas academicistas poco ayudan a comprender este rasgos fundamental del marxismo. La ciencia es solo una, la ciencia de la historia, ha dicho Marx, la ciencia del desarrollo temporal.

Nuestra descripción de la realidad debe ser lo más aproximada posible, lo más rigurosa. Es en verdad una apropiación de aquel esfuerzo que Hegel llamaba el arduo trabajo del concepto. Y si tenemos capacidad de realizar este análisis de manera rigurosa, entonces podremos prever los rasgos que pueden tener las luchas del futuro, los organismos de masas, etc.

Estamos llamados a ser la generación militante que relanzará el socialismo, éste apunte sobre el método de Marx no nos puede pasar desapercibido. Menos ahora que el socialismo es la palabra olvidada y por ello mismo la más buscada en internet en el mundo. Los rasgos de la futura revolución social deben ser, cuando menos, establecidos a manera de hipótesis. Y a ello dedicamos la siguiente sección, que con humildad ofrecemos.

 

A modo de conclusión.

Tomamos los cinco primeros rasgos de la revolución socialista para construir una perspectiva de la revolución futura. Una combinación desigualmente desarrollada de estos rasgos es el charco donde se cocinará la revolución socialista del siglo XXI, es por ello que la hipótesis de quien escribe es que la revolución obrera se dará en un lugar donde haya una combinación marcada de por lo menos tres grandes elementos: un desarrollo técnico importante del capitalismo, unas condiciones de opresión extraordinarias y unas convicciones políticas muy democráticas de amplias masas oprimidas y explotadas.

Ahora bien, una revolución socialista, debería tener un vínculo orgánico-histórico real con una revolución obrera, pero no son lo mismo, debería darse en un estado capitalista avanzado, pero donde la burguesía haya reintroducido formas radicales, aunque no mortales, de opresión y explotación.

Los rasgos políticos socialistas mencionados, mientras tanto, sirven para ubicarse frente a conjuntos de problemas. El marxismo es una ciencia, encuentra soluciones específicas solo cuando algún o alguna militante lo toma en sus manos y piensa a partir de él; las soluciones generales que nos brinda son eso: generales, teóricas, nunca para sólo un problema. Por tanto estos rasgos políticos casi podrían ser principios (¡pero no morales!) políticos, en el sentido de que sirven para configurar soluciones para varios problemas a la vez.

Por lo demás, invitar a leer este gigantesco texto que es El Estado y la Revolución. Pero sobre todo a seguir su método: lectura rigurosísima, comparación rigurosa con la realidad, rigurosidad teórica, etc. Casi que podríamos decir que el método de Lenin es eso: ¡riguroso! Pero además vinculado a la capacidad crítica y creativa propia.

 

Anexo. Sobre las “formas” en Lenin.

¿Qué es una forma? Desde la antigüedad filosófica el problema de las formas ha separado y marcado a la filosofía. El mundo de las formas es el conocido mundo platónico. Aristóteles le contraponía un mundo de formas más rigurosamente detallado. El atomismo materialista por otro lado convertía las formas en infinitas y entonces esquivaba el problema.

Formas son casi todo lo de los objetos: apariencias, estructuras, esencias, ideas, conceptos, fines, etc. y casi siempre son marca oficial de idealismo filosófico. Pero el marxismo está más cerca del idealismo que de los otros materialismos, es por eso que vale la pena citar este fragmento de Lenin, donde la palabra forma adquiere muchas de sus potencias.

Los utopistas se dedicaron a “descubrir” las formas políticas bajo las cuales debía producirse la transformación socialista de la sociedad. Los anarquistas se han desentendido del problema de las formas políticas en general. Los oportunistas de la socialdemocracia actual han tomado las formas políticas burguesas del Estado democrático parlamentario como un límite insuperable y se han roto la frente de tanto prosternarse ante este “modelo”, considerando como anarquismo toda aspiración a romper estas formas.

Marx dedujo de toda la historia del socialismo y de las luchas políticas que el Estado deberá desaparecer y que la forma transitoria para su desaparición (la forma de transición del Estado al no Estado) será “el proletariado organizado como clase dominante”. Pero Marx no se proponía descubrir las formas políticas de este futuro. Se limitó a hacer una observación precisa de la historia de Francia, a su análisis y a la conclusión a que llevó el año 1851: seavecina la destrucción de la máquina estatal burguesa.

Y cuando estalló el movimiento revolucionario de masas del proletariado, Marx, a pesar del revés sufrido por este movimiento, a pesar de su fugacidad y de su patente debilidad, se puso a estudiar qué formas había revelado.

La Comuna es la forma “descubierta, al fin”, por la revolución proletaria, bajo la cual puede lograrse la emancipación económica del trabajo.

La Comuna es el primer intento de la revolución proletaria de destruir la máquina estatal burguesa, y la forma política, “descubierta, al fin”, que puede y debe sustituir a lo destruido.” (Lenin, 2006. pág. 62. subrayado nuestro)

Mucho se habla de que Lenin leyó a Hegel durante la época de la Primera Guerra, justo antes de la revolusión rusa, pero también leyó a Aristóteles -¡y nada más y nada menos que el libro VII de la llamada Metafísica!- a lo que hay que sumar su dominio teórico del marxismo. Es por esto que un problema tan complejo como la forma, lo resuelve de manera práctica, al servicio de la teoría. Tal es, para quien escribe, la manera en que la filosofía deviene teoría de la revolución, poniendo toda su riqueza conceptual en función de la elaboración más rigurosa que se pueda. El ordenamiento de las formas es el ordenamiento temporal y de desarrollo de un objeto de estudio; aquí reside un fundamento epistémico del marxismo, así como un principio filosófico de la dialéctica.

 

 

 

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