Sábado, 18 de Noviembre de 2017

¿Qué es el socialismo científico? II Parte. Ciencia y Filosofía.

Jueves, 03 Agosto 2017 18:36

Continuamos la segunda entrega respecto del socialismo científico en el Estado y la Revolución, en este caso referidos a los problemas científicos y filosóficos de la teoría de la revolución.

Por: Jorge N. Cruz.

 

 

Fragmento de El Hombre Controlador del Universo, de Diego Rivera. Fragmento de El Hombre Controlador del Universo, de Diego Rivera.

Los fundamentos científicos y filosóficos de la Teoría de la Revolución de Lenin.

El Estado y la Revolución es una reconstrucción que Lenin hace de la teoría de la revolución de Marx y Engels. Para esto Lenin ubica textos importantes en que Marx y Engels hablan de una u otra manera sobre el Estado y sobre la Revolución. Lenin ordena los textos en orden cronológico y entonces muestra el desarrollo que tuvo la teoría de la revolución en Marx y Engels.

Por supuesto hay textos que Lenin no conoció de Marx y Engels y por esto hay elementos de la teoría de la revolución de ellos que Lenin desconoce. Es nuestra opinión que el texto más importante no tomado en cuenta es la Ideología Alemana, por la aproximación filosófica de Marx y Engels por definir comunismo, pero también pequeños textos como las Glosas Marginales al Artículo el Rey de Prusia y la Reforma Social, o el Llamado a la Liga de los Comunistas, así como también la Cuestión Judía, que hubiera implicado una aproximación al adjetivo 'permanente' para referirse a la revolución1.

Pero la demostración de Lenin sobre puntos centrales de la teoría de la revolución de Marx son tan claros, que incluso la incorporación de los textos que señalamos sólo tendería a fortalecer el argumento leninista, cuya óptica elemental -y en esto hay una gigantesca enseñanza revolucionaria- es la democracia obrera.

El objetivo del texto es muy simple: justificar la toma del poder por parte de la clase obrera, particularmente la rusa, cosa que se realizó finalmente en octubre de 1917. Y esto se lleva al plano teórico desde dos elementos determinantes: la clase obrera debe destruir con su movilización y su fuerza física el estado burgués y después debe crear un semi-estado (el socialismo) que afrontará todas las tareas de llevar a la sociedad al comunismo.

Ya muchos años habían pasado de la muerte de Marx y Engels y entonces Lenin usa sus aportes teóricos para 1) unificar a los cuadros de su partido y sus simpatizantes extranjeros, 2) explicar a la clase obrera las tareas que históricamente se cernían sobre ella y 3) luchar contra todos los políticos que impedían que la clase obrera tomara el poder. El texto es así un arma para la propia revolución.

La teoría que Lenin termina construyendo es muy sugerente pues se basa en la comprensión del Estado capitalista como un fenómeno temporal, que se ha creado y que se destruirá, a veces lento y a veces rápido, pero cuyas fases de desarrollo terminan por ser muy específicas.

Tales fases de desarrollo del estado son tres, dos de las cuales Lenin encuentra en los textos de Marx y Engels y uno es de su autoría. En la primera fase, la legislativa, se fortalece en el Estado precisamente el poder legislativo, lo que crea las condiciones para una lucha de los diferentes partidos burgueses por el poder, que no es otra cosa que el “botín” que se reparten en diferentes puestos cada vez que hay elecciones. Este botín se incremente en el tiempo y entonces esta fase termina con el fortalecimiento de la burocracia y de las fuerzas represivas del Estado. La segunda fase inicia en este crecimiento del estado y termina con un fortalecimiento del ejecutivo, con un debilitamiento de las condiciones democráticas. La tercera fase es el fortalecimiento desmedido del estado, la adopción de formas más brutales de represión y es la que corresponde con el imperialismo.

Evidentemente Lenin asume que tal es la historia de los estados capitalistas centrales. Veamos.

echemos una ojeada general a la historia de los países adelantados a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Veremos que, de un modo más lento, más variado, y en un campo de acción mucho más extenso, se desarrolla el mismo proceso: de una parte, la formación del “poder parlamentario” lo mismo en los países republicanos (Francia, Norteamérica, Suiza) que en los monárquicos (Inglaterra, Alemania hasta cierto punto, Italia, los países escandinavos, etc.); de otra parte, la lucha por el poder entre los distintos partidos burgueses y pequeñoburgueses, que se reparten y se redistribuyen el “botín” de los puestos burocráticos, dejando intactas las bases del régimen burgués; y, finalmente, el perfeccionamiento y vigorización del “poder ejecutivo”, de su aparato burocrático y militar.

No cabe la menor duda de que éstos son los rasgos generales que caracterizan toda la evolución moderna de los Estados capitalistas en general. En el transcurso de tres años, de 1848 a 1851 Francia reveló, en una forma rápida, tajante, concentrada, los procesos de desarrollo propios de todo el mundo capitalista.

Y, en particular, el imperialismo, la época del capital bancario la época de los gigantescos monopolios capitalistas, la época de la transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado, revela un extraordinario fortalecimiento de la “máquina estatal”, un desarrollo inaudito de su aparato burocrático y militar, en relación con el aumento de la represión contra el proletariado, así en los países monárquicos como en los países republicanos más libres” (pág. 43. negrita nuestra.)

 

Ahora bien, es muy pertinente comprender esta teoría a la par de otras teorías científicas modernas para comprender su profundidad. La estructura general que Lenin presenta tiene la misma forma que otras teorías de gran importancia para el desarrollo de diferentes ciencias. Prestemos atención a tres de estos descubrimientos: la teoría Kant-Laplace sobre el desarrollo del sistema solar, la teoría de la evolución de Darwin y el desarrollo psicogenético de Piaget.

Por supuesto que cada uno de estos episodios de la historia de la ciencia por sí mismo está cubierto de toneladas de discusión, ninguno de cuyos extremos quisiéramos rechazar de entrada. Simplemente remarcamos que en cada uno de los tres casos hay rasgos generales que se repiten, particularmente la idea de desarrollo en el tiempo, con edades o etapas de desarrollo, cada una de las cuales tienen funciones y métodos particulares, comprensibles por sus relaciones con la etapa precedente y la siguiente.

La teoría Kant-Laplace conlleva la genial idea de que la naturaleza tiene un movimiento histórico, que se manifiesta en la creación de nuestro sistema solar, en las distintas etapas en que se pasa de una nube de polvo cósmico, la unidad de las partículas en cuerpos compuestos, la formación de los astros, el momento del equilibrio y la futura desaparición del sistema solar.2

Darwin, por otro lado, establece que las formas actuales de las especies sólo son comprensibles si se asume que vienen de formas anteriores. Dichas formas cambian de acuerdo al paso del tiempo, dándole paso a la teoría de la evolución de las especies.3

Piaget, por último, establece que el individuo humano pasa por distintas etapas en su desarrollo intelectual y emocional. En dichas etapas se realizan funciones cognitivas específicas, por ejemplo el pensamiento hipotético, que sólo es alcanzado hasta el inicio de la adolescencia. Así, cuando somos niños con días de nacidos, nuestras funciones cognitivas son muy elementales y básicas, pero sobre estas se alzan luego las funciones cognitivas de mayor complejidad.4

La primer anotación crítica5 que debe hacerse al Estado y la Revolución, es que comparte una estructura idéntica al de puntos altos de la historia de la ciencia. Tal relación no debe ser -de ninguna manera- vista como una coincidencia. La historia de la ciencia (y de la filosofía) también tienen etapas y hemos vivido en una de ellas desde hace algunos siglos... basta anotar que también hablamos de las edades del universo y de las edades de la tierra, de la manera en que funcionaban esas etapas, sus rasgos, sus elementos, etc. El desarrollo temporal comprendido como una transición entre etapas es un rasgo general de los descubrimientos científicos de la modernidad y Lenin participa de ese “paradigma”6, pero también es el pensamiento más elemental, básico del pensamiento dialéctico.

El texto de Lenin puede leerse entonces también en una clave netamente científica. Lo cual al mismo tiempo nos hace pensar en los problemas y límites de la teoría que Lenin nos describe. Estas fases tienen dos límites generales, uno es el pasado, donde Lenin remite a una democracia primitiva, y es el otro es el futuro, donde tenemos la democracia socialista.

Estos límites reales/teóricos en el texto de Lenin -la democracia primitiva y la democracia socialista- deben ser comprendidos pues ellos son las condiciones teóricas con que cuenta Lenin para justificar la inminente revolución obrera que él mismo está a punto de dirigir y es por ello que vale la pena detenernos en estos límites.

Lenin asume a Marx y es por esto que el paso entre cada una de las fases del estado moderno está mediada precisamente por una revolución. Sucede que en la transición de una fase a la otra hay revoluciones cuyo objetivo había sido la repartición del estado, su mejoramiento como máquina. La particularidad de su propia época, para Lenin, es que ha llegado el momento de la humanidad en que las revoluciones no fortalecerán al Estado, sino que más bien empezarán a destruirlo.

Esta destrucción ante de ser práctica y real fue prevista teóricamente por Marx en su análisis de la revolución en Francia. Según Lenin, Marx “concluyó” de la lucha de clases en Francia iba a terminar en una revolución que ya fuera en parte destrucción del Estado. Cuando fue práctica, esta destrucción adquirió la forma de Comuna de París, la primera revolución obrera de la historia adquirió como forma política la de comuna.

La Comuna sustituye el parlamentarismo venal y podrido de la sociedad burguesa por instituciones en las que la libertad de opinión y de discusión no degenera en engaño, pues aquí los parlamentarios tienen que trabajar ellos mismos, tienen que ejecutar ellos mismos sus leyes, tienen que comprobar ellos mismos los resultados, tienen que responder directamente ante sus electores.

Las instituciones representativas continúan, pero desaparece el parlamentarismo como sistema especial, como división del trabajo legislativo y ejecutivo, como situación privilegiada para los diputados. Sin instituciones representativas no puede concebirse la democracia, ni aun la democracia proletaria; sin parlamentarismo, sí puede y debe concebirse, si la crítica de la sociedad burguesa no es para nosotros una frase vacua, si la aspiración a derrocar el dominio de la burguesía es en nosotros una aspiración seria y sincera, y no una frase “electoral” para cazar los votos de los obreros, como lo es en los labios de los mencheviques y los eseristas, como lo es en los labios de los Scheidemann y los Legien, los Sembat y los Vandervelde.” (pág. 55)

 

Como se ve, la comuna con su democracia representativa altamente democrática es una forma política de organización que al tiempo que destruye el viejo aparato del estado, crea uno nuevo, uno obrero, que se conviertió para Marx y para Lenin en piedra de toque para comprender las características que podría adquirir en el futuro la revolución social, que sería tanto la puesta en marcha de la edificación socialista como la aniquilación del viejo estado. Y es precisamente en este punto donde los límites generales de la visión de Lenin, la democracia primitiva y la socialista se juntan, y hacen que desde el punto de vista teórico sea simple explicar su proyecto. La democracia obrera es simple, es constitutiva de la nueva vida y por ello arrastra las formas primitivas y las integra con las formas obreras, modernas y socialistas.

Lo complejo puede ser enfrentarse a la ideología reaccionaria y anticomunista que enseña el estado burgués, la Iglesia, la escuela, etc. pero desde el punto de vista puramente expositivo, científico, es una teoría tremendamente simple, hecha para ser comprendida por cualquiera que quiera pensar por sí mismo, tal y como es la exigencia marxista.

Vale la pena mencionar, además, que Lenin, además de acercarse a una comprensión del Estado agudamente científica, también comparte una comprensión que es claramente hegeliana y que se traslada a todo el pensamiento dialéctico.

Ya en la Fenomenología del Espíritu, Hegel habla del desarrollo temporal como forma de la inteligibilidad, esto es, algo es inteligible cuando es comprendido como un fenómeno que se extiende en el tiempo, y que durante esa extensión se desarrolla. Es por esto que la forma clásica de la inteligibilidad en la dialéctica es el desarrollo.

Así, Hegel (2015) señalando el error de ver las cosas como si fueran cosas que no están en movimiento dice que “la conciencia (…) echa en falta el desarrollo de la forma, mediante el que las diferencias se determinan con seguridad y se ordenen en relaciones fijas y estables. Y sin esta formación la ciencia carece de inteligibilidad en general.” (p. 120. subrayado en el original)

Este último punto debe ser explotado por los cuadros marxistas, pues si bien se asume sin dificultad el desarrollo como forma de inteligibilidad, como forma de hacer comprensible algo, casi nunca se repara en el hecho de que nuestra filosofía tiene un acuerdo histórico con algunos de los principales desarrollos científicos, lo cual le da un respaldo a nuestra filosofía que ninguna otra corriente política tiene.

Queda entonces claro que el texto de Lenin mantiene una relación formal, estructural, tanto con la ciencia contemporánea como con la filosofía dialéctica. Pero no sólo eso, Lenin comparte también un rasgo metodológico con Marx, rasgo que debe ser aprehendido por toda la militancia sin duda alguna. A esto dedicaremos la tercer de nuestras entregas.

Notas:

1 Lo cual no constituye un problema particularmente grave para el trotskismo, porque las consecuencias de la teoría de la revolución sistematizada por Lenin le dan tal grado de importancia al desenvolvimiento democrático de la revolución social, así como a las tareas democráticas dentro de los estados capitalistas, que guarda un enorme parecido al Programa de Transición, por ejemplo. Sugerimos ver el artículo sobre este tema que estaremos publicando próximamente.

2 Ver el maravilloso texto de La Historia de la Naturaleza y Teoría General del Cielo, de Kant.

3 Ver El Origen de las Especies.

4 De Piaget hay tanto texto y tan amplio siempre... recomendamos Psicogénesis e Historia de la Ciencia.

5 Crítica en el sentido más riguroso, en el sentido dado por Marx: que la crítica es el concepto concreto del objeto concreto.

6 Dicho sea de paso Trotsky también participa de este paradigma, pero a diferencia de Lenin, hace énfasis en la desigualdad que implica el movimiento temporal, mucho más parecido, en verdad, al método Marx. Lenin, como un todo, en cuanto a su método, está más cercano del ordenamiento que hacen no sólo los autores mencionados, sino incluso el propio Hegel.

Publicaciones

25/09/2017 00:28 | Publicaciones Socialistas

Publicación Socialista #10

Publicación Socialista #10
Leer más...
06/09/2017 21:29 | Publicaciones Socialistas | FEES

Publicación Socialista #9

Nuestras propuestas para la Asamblea Estudiantil de las 5:00 p.m.
Leer más...