Sábado, 18 de Noviembre de 2017

¿Qué es el socialismo científico? I parte. Revolución y Estado

Miércoles, 02 Agosto 2017 17:26

A 100 años de la revolución rusa y a 100 años del libro El Estado y la Revolución, realizamos un análisis del famoso texto de Lenin. En esta primera entrega vemos el problema de la Revolución y el Estado.

Por: Jorge N. Cruz.

El Estado y la Revolución es probablemente el texto de teoría de la revolución que mayor difusión haya tenido en la historia. A 100 años de su realización quisiéramos valorar las condiciones científicas del texto y de allí clarificar las conclusiones políticas revolucionarias de Lenin.

Toda la exposición que haremos de la teoría de Lenin se hará vinculada a las nociones del socialismo científico, por lo que la misma exposición nos ofrecerá una demostración de lo que el socialismo científico es. Después de esto señalaremos algunas anotaciones sobre el método de Lenin y finalmente sobre el método del propio Marx.

El objetivo último del artículo es contribuir al relanzamiento del proyecto socialista en el siglo XXI pero desde el punto de vista del socialismo científico, para que las nuevas generaciones militantes lo puedan incorporar como herramienta teórica y política a su actividad revolucionaria.

El Estado y la Revolución, además, cuenta con una característica poco común en los textos de teoría política: es un texto escrito en vivo, durante la revolución rusa de 1917. Presentamos varias entregas en que nos referiremos a los asuntos mencionados.

 

1. Las características de la revolución socialista y del estado socialista.

Lo primero que debemos tener claro es la metáfora muy sugerente que Lenin rastrea en Marx, la metáfora que ocupa el lugar del concepto de Estado en marxismo (y que dicho sea de paso es la metáfora clave para la comprensión de los problemas de la cognición humana) es la de máquina. El Estado es como una máquina. Una y otra vez encontramos esa metáfora en El Estado y la Revolución.

Una máquina es un conjunto de herramientas que funcionan para un fin específico y que, como Marx (2009) señala muy bien, apoyándose en Jhon Stuart Mill, “alivian la faena cotidiana de algún ser humano” (pág. 451). Prevenimos de que no hablamos acá de las máquinas tal y como existen hoy en el capitalismo, lo que le puede dar a la noción de Estado que trabajamos una connotación tétrica y burocrática, nada más lejano de nuestra intención.

Un máquina nos hace nuestra vida cotidiana más simple y el estado ha hecho eso. Solo que no lo ha hecho, y nunca lo va a hacer, para todos los seres humanos. Tampoco el estado tiene como función básica resolver los problemas de comodidad cotidiana de la mayoría. El Estado es una máquina que le ha servido a los explotadores para “aliviarse” cotidianamente de explotar y oprimir, ellos tienen una máquina que oprime por y para ellos en lugar de ellos mismo.

El estado socialista es el más democrático que se pueda comprender simplemente porque es expresión directa de la movilización y conciencia política de todas las masas explotadas y oprimidas, contra los opresores y los explotadores. Es una máquina donde se oprime no ya a las amplias masas, sino donde se oprime a la minoría explotadora.

Pero el estado socialista no es sólo una máquina para oprimir, sino que también es una máquina para ir hacia una nueva forma de sociedad: el estado socialista es el paso intermedio entre el capitalismo y el comunismo. Entonces el socialismo es un Estado en que se preparan las condiciones para que ya no haya explotación de ningún tipo.

El socialismo usa la máquina estatal de manera opresiva. Pero es el estado más democrático de todos porque es el primero en la historia donde no es la mayoría la que es oprimida, sino donde es oprimida la minoría explotadora de nuestra sociedad actual. Este rasgo de las revoluciones ya fue ensayado en las dos principales experiencias revolucionarias de la clase obrera, la Comuna de París y la Revolución Rusa. No hay acá una contradicción formal entre un estado opresivo y un estado democrático. Esa división es un producto de la ideología reformista y pequeñoburguesa, que busca crear un estado ideal que por lo mismo es solo una expresión de idealismo filosófico y político.

Es evidente que este Estado no es un Estado “normal” sino que es un estado revolucionario, pues hay una integración de las masas en la vida política de la sociedad, alejándose de los vicios culturales en que las mantiene la burguesía y demás clases explotadoras. Es por esto que este estado socialista es el más democrático de la historia. Millones de seres humanos, explotados y oprimidos, se liberan y (rasgo muy importante pero al que no nos referiremos en detalle) destruyen la vieja máquina del Estado explotador al servicio de la minoría, creando un Estado propio, para oprimir a la minoría. La masa obrera interviniendo en política es el rasgo democrático básico del estado socialista1.Un estado socialista es otra forma de hablar de una revolución social.

Ahora bien, este rasgo ultrademocrático (en el buen sentido) del estado socialista tiene algunas implicaciones teóricas, así como posicionamientos políticos que son de utilidad para relanzar hoy el socialismo científico, particularmente si se asume la gigantesca tarea de participar en las elecciones burguesas. Veamos algunas.

 

b. Implicaciones teóricas y políticas del estado socialista.

b.1. En primer lugar una dialéctica entre una democracia primitiva y una democracia obrera. La democracia de masas se basa en dos elementos que podrían considerarse muy ingenuos. Y de hecho lo son, pero es esa ingenuidad creadora y llena de vida de los artistas, los científicos, los niños... y las masas en revolución; no es la ingenuidad atrofiada e idiotizante de la vida en el capitalismo.

El primer elemento “ingenuo” es que el socialismo se explica a partir una empresa capitalista cualquiera, con “obreros, inspectores y contables” (pág. 56). Cualquiera que haya trabajado puede imaginar lo que es llegar a trabajar, que convoquen a una reunión a todos los trabajadores y dependiendo de los objetivos de la empresa, entonces uno puede empezar a trabajar más arduamente, más tranquilamente, a veces incluso cambia de trabajo dentro de la empresa, etc. La democracia socialista se basa en el funcionamiento cotidiano de cualquier empresa, solo que a diferencia del capitalismo, el jefe no es una imposición patronal, sino que es un representante político electo ante el estado por parte de los trabajadores de la empresa.

Pero no lo es a la manera en que los jefes sindicales mexicanos asumieron la administración de instituciones estatales en los treinta bajo el gobierno de Cárdenas, para poner un ejemplo.

Los trabajadores de la empresa eligen a su líder político. Este líder político se reúne en una asamblea con otros líderes políticos y echan a andar el estado socialista. Las dos condiciones para este funcionamiento (muy simples y que destruyen cualquier crítica anarquista) es que esos representantes políticos puedan ser revocados en cualquier momento y que su sueldo sea el sueldo medio de la clase obrera.

Así, cuando “el jefe” llama a la reunión, entonces en realidad hay una asamblea, donde democráticamente se elige el funcionamiento de la empresa y donde el jefe político es un enlace con el estado socialista, todo en función de crear las condiciones de una sociedad sin opresión y sin explotación. Y lo mismo para todos los “inspectores” y “contables”. Nada de esos burocratillas de quinta que viven del estado sin trabajar, nada de capataces insoportables, ni gerentes a los que hay que tratar como semidioses. Solo democracia obrera.

Otro rasgo democrático “ingenuo” queda reflejado en la siguiente cita:

No somos utopistas y no negamos lo más mínimo que es posible e inevitable que algunos individuos cometan excesos, como tampoco negamos la necesidad de reprimir tales excesos. Pero, en primer lugar, para ello no hace falta una máquina especial, un aparato especial de represión; esto lo hará el propio pueblo armado, con la misma sencillez y facilidad con que un grupo cualquiera de personas civilizadas, incluso en la sociedad actual, separa a los que se están peleando o impide que se maltrate a una mujer. Y, en segundo lugar, sabemos que la causa social más profunda de los excesos, consistentes en la infracción de las reglas de convivencia, es la explotación de las masas, su penuria y su miseria. Al suprimirse esta causa fundamental, los excesos comenzarán inevitablemente a “extinguirse”. No sabemos con qué rapidez y gradación, pero sabemos que se extinguirán. Y con ello se extinguirá también el Estado” (pág. 90-91. subrayado nuestro)

Entonces, en un estado democrático obrero, donde no haya explotación capitalista de las masas, dejarán de haber excesos y eso se ejemplifica cuando en una sociedad se detiene que maltraten a una mujer o cuando se separa a dos hombres que pelean. ¿Es que hay una posición más fácil para ilegalizar la violencia a las mujeres? Los humanos tenemos la capacidad natural de reconocer lo que sucede en otro individuo de la misma especie, podemos por tanto reconocer cuando hay violencia patriarcal contra las mujeres. Y es por esto mismo que en el socialismo la violencia a las mujeres se detiene de hecho, simplemente por la intervención del resto de la sociedad para impedir el acto violento.

Ciertamente una condición para que la sociedad sea así es que haya una fuerte organización de mujeres, pero lo que se demuestra acá, en todo caso, es simplemente que la emancipación de las mujeres de la violencia patriarcal es una tarea directamente socialista. Luchamos, por supuesto, contra la violencia a las mujeres hoy, pero la erradicación plena es posible solo en el socialismo.

De acá se desprenden otras dos características de la revolución social: b.2) Crea el Estado más barato y pequeño de todos y b.3) El Estado es una Corporación de trabajo ejecutivo y legislativo.

 

b.2) Por un estado barato y pequeño

 Crea el Estado más barato y pequeño de todos porque no es necesario mantener un cuerpo especial de burócratas ni policías. Los cuerpos especialmente armados -la policía, el ejército- son la otra cara de los burócratas del estado, de esa casta que adquiere puestecitos (palabras de Lenin) de subjefe después de cada elección burguesa.

Mantengámonos con el ejemplo de la violencia a las mujeres. Detener la violencia patriarcal es de los trámites más engorrosos que existe, por la multitud de trabas administrativas que regularmente son necesarias antes de que la policía proteja a la mujer... si es que finalmente lo hace, porque es evidente que todos los femicidios tienen como característica la ausencia policial. Es decir que la combinación entre burocracia y policía son causa, entre otras, de la violencia patriarcal.

Ahora bien, en un estado donde las mujeres y los hombres estén organizados contra la violencia a las mujeres no es necesario ni el trámite engorroso ni la tardía llegada policial, cuando llega. Sino que esas mujeres y hombres organizados de hecho impiden la violencia patriarcal. Esto hace innecesaria toda una parte gigantesca del estado capitalista. La revolución socialista al destruir al estado burgués nos quita de encima a la policía y a los burócratas del estado, esto hace que la sociedad no tenga que mantener a ninguno y consecuentemente todo el estado se hace más barato. Basta ver cualquier presupuesto de cualquier estado para comprender lo que se ahorraría la sociedad si no tuviera que mantener cuerpos especiales para la represión o administradores impuestos por los partidos políticos a manera de botín post-electoral.

Es un gran problema el que en las elecciones en los Estados Unidos, para poner un ejemplo, la discusión sobre el tamaño específico del estado sea un debate exclusivamente entre burgueses, mientras que se les hace creer a las masas explotadas que el socialismo es un estado grande y burocrático, cuando no llega a ser ni siquiera un estado completo, sino más bien un semi-estado, un estado “a medias”.

Y esto lo convierte en el estado más barato, pues no es necesario destinar grandes recursos al mantenimiento de burócratas ni cuerpos armados especiales, porque toda la sociedad está armada.

El rasgo de un estado barato se complementa con el rasgo de un estado que sea una corporación de trabajo.}

 

b3) El Estado como corporación de trabajo.

Un representante político revocable en cualquier momento y con un sueldo medio, es también un trabajador. Pero sintetizaría en él dos poderes políticos que en el estado burgués están separados: él vota las layes, planes productivos, etc. pero también vigila si se hacen o no; él las vota, pero también es responsable político de cumplir las leyes, planes, etc. Es un diputado y un gerente al mismo tiempo, sólo que electo entre los trabajadores. Para todos los demás clases y grupos oprimidos también habrían responsables políticos específicos votados por la clase o la comunidad según sea el caso. Esto hace, nuevamente, que no sea necesario un grupo de administradores burócratas, sino que cualquiera podría jugar el rol de administrador, siempre y cuando las masas lo elijan.

Es por lo anterior que Lenin plantea que en rigor éste ya no sería un estado, sino más bien un semi-estado, pues no habrían policías especializados ni burócratas especializados.

Este estado es posible, casi, solo por la demostración racional que hace Lenin, pero no es una utopía. La cereza “realista” en el pastel, la que da el carácter terreno a este proyecto socialista, son las dos características próximas.

 

b.4) Apoyo pleno en el desarrollo técnico capitalista.

Los marxistas no somos utópicos. El primer paso para empezar a destruir la explotación es expropiar a la burguesía de todos sus medios de producción, que no haya ningún propietario con derecho privado sobre las fábricas, caminos, comunicaciones, etc. Pero no queremos hacer esto sólo porque nos moleste un poco la cara orgullosa de un propietario burgués. Tampoco es que tengamos un gusto sanguinario y brutal, como quieren hacer parecer los intelectuales a sueldo de la burguesía.

Expropiamos porque con el desarrollo de los medios de producción actuales todas las tareas administrativas se harían de manera incomparablemente más fácil. Pensemos en el berreo continuo de los burgueses por que el estado le pone límites a la producción. Nuestra solución es simple: si por un lado reducimos el estado y por otro lado expropiamos a la burguesía, pues entonces apoyaremos toda nuestra administración en las redes de producción que el capitalismo tiene instalado en todo el mundo.

Lenin es, entre otras cosas, el teórico del imperialismo. No contamos con espacio acá para entrar en detalles sobre este asunto. Simplemente para los efectos nuestros, diremos que el imperialismo es todo el ordenamiento real de producción que existe en el mundo, todo el entramado industrial, comercial y bancario que ya de por sí ha sido ordenado por el capitalismo.

Las empresas capitalistas ya de por sí funcionan como pequeñas máquinas, que se enfrentan a las grandes máquinas estatales pero que también a veces las controlan. Entre esa relación de máquinas, el capitalismo sufre un problema cuyo carácter científico es cibernético2, es decir, hay tanta información pasando de un lado a otro que se crea una distorsión de la información, lo cual genera un enorme problema administrativo.

Entonces por el lado de la producción las grandes corporaciones capitalistas han hecho ya un entrelazado mundial ordenado, pero por otro, en la medida en que compiten entre sí y contra o con el estado, introducen el caos en el mercado, por lo que se hacen necesarios especialistas -pagados con nuestros impuestos- que corrijan las distorsiones que el capitalismo crea.

Pero si la administración de las empresas pasa a ser realizada por un semi estado de trabajadores, sin burócratas y sin policía, cuya única orientación es ir transformando poco a poco todos los “circuitos” productivos para hacerlos lo más productivo posible (que es también lo más equilibrado posible con el medio) entonces se detiene la distorsión de la producción a la que nos condena la propiedad privada capitalista y el estado burgués, para introducir un orden productivo racional y no explotador.

Es por esto que la expropiación de los medios de producción, que éstos pasen de las manos privadas de los burgueses a las manos de todos los obreros organizados democráticamente, es fundamental para Lenin.

Esta expropiación dará la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas. Y, viendo cómo el capitalismo entorpece ya hoy increíblemente este desarrollo y cuánto podríamos avanzar a base de la técnica moderna ya lograda, tenemos derecho a decir, con la más absoluta convicción, que la expropiación de los capitalistas originará inevitablemente un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas de la sociedad humana. Lo que no sabemos ni podemos saber es la rapidez con que avanzará este desarrollo, la rapidez con que llegará a romper con la división del trabajo, a suprimir el contraste entre el trabajo intelectual y el manual, a convertir el trabajo “en la primera necesidad vital”” (Lenin, 2006, pág 94-95)

Si esto pasara, entonces se daría el paso que ni la Comuna de París ni la Revolución Rusa pudo hacer, es decir, este es el techo histórico que han tenido las revoluciones obreras y es previsiblemente la tarea que le tocará afrontar a la próxima revolución socialista.

 

b.5) Todo apoyado en la clase trabajadora armada. El “verdadero secreto”: se descubrió la forma dentro de la cual se llevará a cabo la emancipación económica del trabajo.

El quinto rasgo es, si se quiere, el más concreto de todos, pues se basa en algo que Marx vio varias veces y que Lenin no solo vio, sino que también dirigió, pero que nuestra generación nunca ha visto: obreros armados.

Esta es la piedra angular de todo el entramado de la teoría de la revolución: si los obreros están armados o no. Si no lo están, no hay posibilidad de avanzar a un estado obrero. Si lo están entonces todo el futuro se hace plausible.

La existencia de obreros armados en milicias no requiere ningún grado de especulación mental, como si lo son algunos algunos de los rasgos de la revolución que hemos visto arriba, sino que son fácilmente demostrados históricamente. Basta mencionar Costa Rica en 1948, cuando una milicia obrera controló la capital durante varios días, experiencia truncada por un partido “comunista” incapaz de tomar el poder.

Si sucede nuevamente esta experiencia, entonces probablemente las condiciones de construcción que enfrentamos actualmente los grupos trotskistas variarán considerablemente. Pero por ahora parece ser el lugar teórico del marxismo que ha quedado oculto a nuestros ojos, lo que dificulta a muchos compañeros y compañeras honestas comprender de conjunto al marxismo.

Es en última instancia el señalamiento de que la revolución socialista es un hecho de liberación violento. En honor a la verdad no tan violento como la violencia cotidiana que ejerce el capitalismo, ni tan violento como algunas de las prácticas que tuvo el capitalismo en su formación, como la esclavización, por ejemplo. Pero sí es una revolución violenta y cuando un militante comprenda este rasgo fundamental, entonces casi que podríamos decir que está ganado para la revolución socialista.

La importancia de los obreros armados es apreciable en varios fragmetnos de Lenin. Esogemos acá algunos.

Contabilidad y control: he aquí lo principal, lo que hace falta para “poner a punto” y para que funcione bien la primera fase de la sociedad comunista. En ella, todos los ciudadanos se convierten en empleados a sueldo del Estado, que no es otra cosa que los obreros armados. Todos los ciudadanos pasan a ser empleados y obreros de un solo “consorcio” de todo el pueblo, del Estado. De lo que se trata es de que trabajen por igual, observando bien la medida del trabajo, y de que ganen equitativamente. El capitalismoha simplificado hasta el extremo la contabilidad y el control de esto, reduciéndolos a operaciones extraordinariamente simples de inspección y anotación, accesibles a cualquiera que sepa leer y escribir, conozca las cuatro reglas aritméticas y sepa extender los recibos correspondientes” (pág. 99)

Cuanto más completa sea la democracia más cercano estará el momento en que deje de ser necesaria. Cuanto más democrático sea el “Estado”, constituido por los obreros armados y que “no será ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra”, más rápidamente comenzará a extinguirse todo Estado.” (pág. 99-100)

Y finalmente:

La revolución consiste en que el proletariado destruye el “aparato administrativo” y todo el aparato del Estado, sustituyéndolo por otro nuevo, constituido por los obreros armados.” (pág. 110)

Debemos aclarar que estos no son todos los rasgos o características de la revolución socialista, son algunos, tal vez los más generales. Dejamos de lado acá problemas más específicos y de una riqueza política inmensa, como el problema en torno al estado federal y el estado unitario desde el punto de vista democrático, la teoría del imperialismo, las relaciones de El Estado y la Revolución con las elaboraciones de Trotky, Luxemburgo, Gramsci, etc. Ubicamos estas cinco a modo de “rosa de los vientos” para el relanzamiento del socialismo.

Pero... ¿de dónde surge esta teoría? ¿es que surgió de la cabeza de Lenin? Es obvio que la teoría sí salió de la cabeza de Lenin, pero sólo porque esa cabeza sintetizaba tanto un conocimiento detallado de los textos de Marx y Engels, así como la experiencia política de la clase obrera rusa y europea más en general. Es preciso ahora que veamos tanto las valoraciones que hace Lenin del método de Marx y Engels (cuyos textos son para Lenin el criterio fundamental de su teoría) como que hagamos una valoración sobre el propio método de Lenin.

Continuaremos estos temas en la próxima entrega.

 

Notas:

1 Socialismo es el estado donde la masa proletaria entra en acción, con sus propios fines y con sus propios métodos. Ninguna forma burocrática, que pueden ir desde el stalinismo hasta la guerrilla, constituyen un estado obrero y socialista o un partido obrero y socialista.

2 No es casual que la cibernética, como ciencia, haya sido un desarrollo bajo la égida del stalinismo, que era de hecho un estado de burócratas y policías, de coroneles y espías, combinado a su máxima expresión y que por lo tanto querían el estado más grande jamás imaginable.

 

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