Sábado, 18 de Noviembre de 2017

Teoría de OS: La Teoría de la Revolución Permanente.

Sábado, 06 Agosto 2016 16:43

 

Teoría de OS: La Teoría de la Revolución Permanente.

En especial: A 100 años de la Revolución Rusa.

 

Teoría de OS: La Teoría de la Revolución Permanente.

 

En especial: A 100 años de la Revolución Rusa.

 

 

 

La figura de Trotsky

 

Sin duda alguna el crecimiento que podría tener nuestra organización se ve mediado por el hecho de asumirse dentro del movimiento trotskista, o lo que es lo mismo, bajo las banderas de la IV Internacional.

 

Una y otra vez encontramos en Costa Rica compañeros y compañeros que simpatizan con la militancia socialista, pero una vez notan que somos trotskistas, su simpatía se estanca y no se avanza a la militancia.

 

La burguesía mundial y el stalinisimo hicieron bien su tarea durante décadas y es por ello que la figura de Trotsky es rechazada por amplios sectores de oprimidos y explotados, particularmente en un lugar del mundo donde el peso del imperialismo es tan grande y por lo tanto el “grado” de semicolonialismo es tan alto.

 

Es así que muchos compañeros y compañeras creen inconscientemente en la imagen distorsionada que se difunde en la ideología dominante sobre Trotsky, sin saber la importancia que él tuvo aportando teoría, política y táctica para la completa liberación de la clase trabajadora bajo el capitalismo.

 

 

El asunto es que Trotsky fue uno de los más importantes líderes de la revolución rusa (se asume el segundo, después de Lenin, pero en todo caso parte de una miríada de cuadros marxistas que lideraron la hermosa revolución del 1917), una revolución de obreros y campesinos que tomaron la decisión de sacarse de encima a las parasitarias clases explotadoras, y fundaron un estado según sus propios intereses.

 

 

El destino de esa revolución fue trágico. Y cualquiera que se proponga la transformación revolucionaria de la sociedad debe comprender que por el hecho de haber sido hermosa eso no implica el derecho a la victoria absoluta contra el capitalismo. A esto nos referiremos en otra ocasión, pues no es el objetivo de este artículo.

 

 

Pero esto aclara la necesidad, tanto del stalinismo como de los partidos burgueses o reformistas, de enterrar a Trotsky lo más profundo posible, para que nadie conozca sobre él, que no se conozca que fue el Secretario del Pueblo que dirigió en los hechos los focos revolucionarios más importantes durante la revolución rusa. Dirigió el soviet de Petrogrado durante dos revoluciones rusas, luego dirigió al ejército Rojo, mismo que formó prácticamente de la nada y fue un gigantesco constructor de victorias, victorias de oprimidos y explotados contra el capital. Trotsky, desde este punto de vista está al lado (o tal vez más arriba) que revolucionarios como Zapata o Villa, Desailines en Haití, sólo para mencionar algunos de nuestra región. El legado de Trotsky a oprimidos y explotados es indiscustible.

 

 

De las cientos de citas que podríamos escoger para mostrar la radicalidad de las ideas de Trotsky veamos la siguiente:

 

 

“La IV Internacional continúa la tradición del bolchevismo que por primera vez mostró al proletariado cómo conquistar el poder. La Cuarta Internacional desecha a los magos, charlatanes y profesores de moral. En una sociedad basada en la explotación, la moral suprema es la de la revolución socialista”

 

 

En una sociedad, como la nuestra, que está regida por la explotación a la clase trabajadora por la burguesía, estas ideas fácilmente captan la atención de la juventud, estudiantil y trabajadora,y la ponen a pensar en alteración del orden y cosas de ese tipo. De nuevo, este es el motivo del rechazo generalizado a Trotsky por parte de todos aquellos que quieren mantener el actual estado de cosas.

 

 

Nuestra anotación crítica a la Teoría de la Revolución Permanente.

 

Es verdad que no tenemos muchas críticas a Trotsky. Pero no somos adoradores de Trotsky tampoco. Trotsky cometió errores porque estaba haciendo una experiencia política, porque era un ser humano concreto, determinado por sus circunstancias tanto como cualquier otro.

 

 

Y algunas de esas circunstancias han cambiado, al punto que modifican parcialmente la perspectiva original de Trotsky. Queremos hacer énfasis en una de ellas que es meridianamente clara y que modifican mucho la manera en que se piensa la revolución social.

 

 

La Tercera Tesis Fundamental de la Teoría de la Revolución dice:

 

“El problema agrario, y con él el problema nacional, asignan a los campesinos, que constituyen la mayoría aplastante de la población de los países atrasados, un puesto excepcional en la revolución democrática. Sin la alianza del proletariado con los campesinos, los fines de la revolución democrática no sólo no pueden realizarse, sino que ni siquiera cabe plantearlos seriamente. Sin embargo, la alianza de estas dos clases no es factible más que luchando irreconciliablemente contra la influencia de la burguesía liberal-nacional”.

 

 

Empecemos por clarificar qué es una revolución democrática. Es el tipo de revolución en que se modifican el gobierno y através de él se expanden las libertades democráticas en una sociedad capitalista. Por ello los derechos que otorga un estado en una república burguesa son conocidos como los derechos democrático-burgueses. Un ejemplo de esto es el voto, que no era un derecho de todos al inicio del capitalismo, pero distintas luchas han permitido a obreros, mujeres, negros, etc. votar en distintos lugares del mundo.

 

 

Si ya de por sí en los estados del capitalismo avanzado ha habido que luchar por muchos derechos democrático-burgueses, en los países del capitalismo atrasado la situación es aún más dramática, al punto que derechos que son básicos en otros estados, son impensables en estados atrasados. Impensable por lo menos que la clase dominante lo conceda, por lo que se hace necesario luchar por ellos. El derecho al matrimonio igualitario, el derecho al aborto, son ejemplos de que sólo con lucha se pueden conseguir ese tipo de derechos.

 

 

El motivo por el cual las burguesías de los países atrasados no otorgan todos los derechos “normales” en los capitalismo avanzados es muy simple. Nuestras burguesías son muy débiles y pobres, entonces una sociedad atrasada con los mismos estándares democráticos que algunas urbes mundiales rápidamente implicaría un cuestionamiento íntegro del orden burgués, al mismo tiempo que un aceleramiento en la tarea histórica de que la clase obrera gobierne en los países atrasados (y por supuesto en los adelantados también).

 

 

Trotsky opinaba que en países del capitalismo atrasado, solamente un gobierno de la clase trabajadora de manera conjunta con el campesinado, podría otorgar todos los derechos democráticos a toda la población de una sociedad.

 

 

Pero esto significaba una cosa: era necesario no sólo “luchar” para alcanzar estos derechos, sino que era necesaria una revolución de la clase trabajadora y el campesinado para que estos derechos fueran para todos, es decir, había que cambiar las bases mismas del capitalismo para otorgar los derechos democrático-burgueses que la misma burguesía era incapaz de otorgar. Es decir, que en la lucha por todos los derechos, la clase obrera y el campesinado iban a verse ante la tarea de tomar el poder por medios revolucionarios. Lo cual tiene la implicación de verse ante tareas que ya no son sólo las de la revolución democrática, sino incluso ante las tareas de la revolución socialista, es decir, en primera instancia la transformación de las relaciones jurídicas en que se basa la propiedad privada capitalista, para luego pasar a un enriquecimiento generalizado de la sociedad, a partir de la socialización de los bienes de producción, como las máquinas, fábricas, campo, etc.

 

Pues bien, como decíamos arriba, nuestra crítica a esta concepción es bastante simple: el campesinado ha ido desaparenciendo bajo el peso del capitalismo. Con solamente comparar algunas de las más grandes revoluciones del siglo XX vemos que un elemento común, como bien señalaba Trotsky, era el peso muy grande del campesinado. La revolución mexicana, la rusa y la china tienen un componente campesino indiscutible. El día de hoy, como fruto de la derrota histórica de la clase obrera en el siglo XX, ese campesinado ha sido proletarizado. Es decir, ha pasado de ser una clase propietaria de la tierra a ser una clase asalariada, en México, Rusia, China, etc. Y esto obliga a modificar elementos de la Teoría de la Revolución Permanente.

 

 

No vemos qué sentido puede tener en la mayor parte de los países atrasados la consigna “por un gobierno obrero y campesino”. No menospreciamos al campesinado actual, que todavía debe jugar un rol, sea determinante o subalterno, en la lucha de clases de algunos países. Pero ya no es la clase más numerosa en la mayoría de las sociedades atrasadas, por lo menos en Occidente, China e India.

 

 

De esta manera nos parece que sólo un gobierno de la clase obrera, apoyado por todas las formas de pequeña burguesía urbana y rural, junto con todos los demás oprimidos, es suficiente (desde el punto de vista histórico “universal” claro está) y necesario para completar las tareas democráticas que la burguesía no logra completar.

 

 

La implicación fundamental de nuestro señalamiento crítico es que la teoría de la revolución para los países atrasados y los adelantados devienen una sola teoría de la revolución unificada. El peso de la clase proletaria en todos los países, adelantados o atrasados, pone en principio la idea de que tanto las luchas sindicales -tipo huelga general- como la lucha por derechos democrático-burgueses, por poner dos ejemplos, van a tender a poner el poder en manos de la clase obrera, en cualquier tipo de país.

 

 

 

En la medida en que todas las sociedades capitalistas, las avanzadas y las atrasadas, han tenido un giro urbano muy marcado en la transición entre siglos, se han acrecentado las filas del proletariado mundial en las ciudades, así también el peso estratégico de la clase obrera es más grande que nunca.

 

 

 

¿Un camino al poder?

 

La combinación entre políticas de exigencias democráticas dentro de los diferentes estados y política sindical son un medio para lograr la independencia política de la clase obrera, elemento básico para que la clase obrera sea una clase que pueda pelear por dirigir políticamente la sociedad y eliminar el capitalismo.

 

 

Pongamos un ejemplo tanto democrático como sindical. ¿Qué pasaría si en los Estados Unidos se consiguiera la igualdad de derechos entre blancos, negros y migrantes? Pues que estaríamos al borde de la desaparición política del gobierno federal de los Estados Unidos, el principal agente político del capitalismo mundial. ¿Qué pasaría si en los Estados Unidos hubiera una huelga general por el derecho al salario mínimo de 15 dólares por hora? Pues que estaríamos en la misma situación.

 

 

Veamos un ejemplo en un país atrasado, como Costa Rica, donde necesariamente las cosas están más mezcladas. ¿Qué pasaría si hubiese una huelga general exigiendo el derecho a la libre sindicalización? Sería una huelga con un claro carácter político-democrático y seguramente estaría también vinculada a diversos problemas gremiales, por lo que sería una huelga de un carácter muy “transicional” hacia el gobierno obrero, pues tocaría tantos nervios del estado costarricense, que éste terminaría por convulsionar y finalmente morir.

 

 

Es así como el gobierno obrero “sube al poder en calidad de caudillo de la revolución democrática, se encuentra inevitable y repentinamente, al triunfar, ante objetivos relacionados con profundas transformaciones del derecho de propiedad burguesa, La revolución democrática se transforma directamente en socialista, convirtiéndose con ello en permanente” (Tesis 8).

 

 

Sería muy difícil haber ejecutado este razonamiento sin el pensamiento teórico desarrollado por Trotsky. Trotsky una y otra vez da herramientas para pensar la revolución democrática y la revolución social, el gobierno obrero, cómo luchar por libertades democrático-burguesas, etc. Esto por esto que nos sentimos identificados no tanto con su figura como humano, sino como dirigente político. Aprendemos de sus orientaciones todavía hasta hoy, y la verdad nos sentimos cómodos pudiendo criticarle, pues Trotsky seguramente habría saludado nuestra iniciativa, hecha desde la voluntad honesta de luchar por un mundo socialista, un gobierno obrero y de todos los oprimidos, y la reconstrucción de la IV Internacional.

 

 

Reconstruir la IV Internacional

 

Falta reconstruir la IV Internacional para que el peso de la clase obrera se manifieste a través de una única organización política de las tendencias revolucionarias internacionales, organización que no dudamos la clase obrera tomará como suya apenas vea los signos de unidad entre los dirigentes trotskistas, unidad que es un duro reto para la mayoría de dirigentes, pues no están acostumbrados a hacer política dentro de sus propias organizaciones, lo que les da un perfil extraordinariamente sectario.

 

 

La mayoría de esos dirigentes nos dirán que esa unidad tiene condiciones políticas, como la unidad en el Programa por ejemplo. Es cierto, pero también es cierto que no vamos a tener un programa claro hasta en tanto no estemos unificados no sólo entre nosotros y nosotras, sino también con la clase obrera. No hay ningún genio que tenga ahora su programa político completo y listo por el simple hecho de que la clase obrera no juega un rol independiente en prácticamente ningún lugar del mundo y por eso mismo, las posibilidades de un programa correcto son muy limitadas. En este sentido es la organización la que generará un programa, no un programa el que generará la reorganización.

 

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