Martes, 21 de Noviembre de 2017

Política Fiscal Socialista: ¡es hora de invertir en la clase trabajadora!

Domingo, 07 Agosto 2016 18:41


 

Por Daniela Jiménez

Al subdesarrollo lo acompaña la deuda, de eso no hay duda, pero los prestamistas no ceden sus riquezas sobre la base de la caridad, sino partiendo del supuesto de que el prestatario tendrá algo, siempre, que dar a cambio. Para unas sociedades ha sido en forma de esclavitud, para otras la servidumbre, para el Capitalismo la cárcel, la retención del ingreso, el deterioro de los cuerpos de los trabajadores y las instituciones estatales; las formas que adopte el crédito esconden un solo contenido: la apropiación perpetua de la fuerza de trabajo ajena ya sea de manera individual o de todo un país. En este documento se pretende explicar que la salida de la crisis fiscal tiene sólo dos lados, cada uno esconde los intereses de una clase en específico.

 

 

Introducción

Al subdesarrollo lo acompaña la deuda, de eso no hay duda, pero los prestamistas no ceden sus riquezas sobre la base de la caridad, sino partiendo del supuesto de que el prestatario tendrá algo, siempre, que dar a cambio. Para unas sociedades ha sido en forma de esclavitud, para otras la servidumbre, para el Capitalismo la cárcel, la retención del ingreso, el deterioro de los cuerpos de los trabajadores y las instituciones estatales; las formas que adopte el crédito esconden un solo contenido: la apropiación perpetua de la fuerza de trabajo ajena ya sea de manera individual o de todo un país. En este documento se pretende explicar que la salida de la crisis fiscal tiene sólo dos lados, cada uno esconde los intereses de una clase en específico.

En primer lugar se tiene la opción de recorte del gasto, que consiste en disminuir los costos de consumo a tal punto que igualen los ingresos. Estas medidas contienen una implicación clara: con la disminución del gasto y la austeridad todas las personas participan menos de la compra de bienes y servicios, lo que lentifica la dinámica de mercado y desincentiva el desarrollo económico, generando pobreza y desempleo. Esta es la opción de los que pueden darse el lujo de recortar el presupuesto de las instituciones (porque no las necesitan) que brindan salud y bienestar a la clase trabajadora: aquellos que no trabajan, los ricos, los poderosos, los grandes propietarios.

Por otro lado se tiene la alternativa de la generación de más ingresos que debe hacerse mediante una redistribución del gasto actual y la inversión en desarrollo industrial e infraestructural. Se escuchará a muchos economistas de la burguesía hablando de este aspecto, pero ninguna propuesta que materialice tal meta. Esta opción implica la inversión de buena parte de los recursos disponibles en la construcción de una clase trabajadora productiva, organizada, grande, universal, saludable y educada; es la opción que no apuesta nada a los que más gastan pero lo apuesta todo a los únicos que producen.

Se le presenta al lector y lectora la propuesta fiscal de Organización Socialista. Se le presentan la comparación escandalosa entre el desarrollo industrial y la deuda de gobierno (donde el primer rubro es insignificante respecto al segundo). Se le presenta la opción de sumarse a la organización por impulsar y ejecutar una opción fiscal que consista en el desarrollo de la clase trabajadora y no en el deterioro de sus condiciones de vida. Y es que con la aprobación del TLC y sus implicaciones legales a nivel internacional, la única forma de revertir la situación deficitaria es luchar en las calles por una transformación estructural y una redistribución del gasto público.

Se explicará a continuación en qué consiste el déficit fiscal costarricense, los rasgos más importantes en las decisiones de deuda pública, la relación con el tamaño del Estado y las pensiones, el tamaño del capital autóctono, el problema del gasto tributario y el hecho de que el Estado pierda más de lo que gana favoreciendo a las grandes empresas, la ineficiencia de la política monetaria y fiscal para eliminar el déficit de manera permanente, y el papel de la clase trabajadora para salir de manera efectiva de la crisis fiscal.

¿Qué es el déficit fiscal?

Es mi deber alertarles de que se acaba el tiempo para impedir una gran crisis financiera del Estado si no controlamos el déficit. La diferencia entre sus ingresos y sus gastos podría llegar al indeseable momento de seguir el camino al que otros países han tenido que recurrir, a violentas medidas de ajuste con alto costo para las familias y actividades productivas más vulnerables. (Solís, 2016).

En estas declaraciones el señor presidente, con toda su pose de gesta heroica, advierte del gran peligro que representa el déficit fiscal para las familias costarricenses y las actividades productivas más vulnerables del país, lo mismo que decir de manera muy solapada, para la clase trabajadora en Costa Rica.

Sin embargo resulta sospechoso que no mencione las razones por las que se presenta tal déficit, o el hecho de que Costa Rica ha lidiado con situaciones similares en el pasado y que los “culpables” son siempre los mismos, así como siempre has sido las mismas medidas de ajuste. Y es que si se tratara de una advertencia justa no dudaría en señalar que la historia del déficit empieza con la historia de la deuda, del gasto tributario, y de las pensiones millonarias; es decir, la historia de una serie de malas decisiones tomadas por presidentes, ministros, diputados que son representantes de los grandes empresarios y del capital extranjero.

Usted está en déficit cuando, al final del mes, sus ingresos (en términos de salario, pensiones, ayudas, entre otros) no cubren sus gastos (la compra de alimentos, alquiler, ropa, útiles escolares, medicamentos, entre otros) y tiene que pedir prestado -cubrir con crédito- sus necesidades diarias. Esto mismo aplica para el país y cuando este fenómeno se presenta de manera sostenida se genera lo que llamamos Crisis Fiscal.

En el Gráfico 11, extraído del presupuesto nacional, se muestran los ingresos y los gastos del Gobierno Central como porcentaje del PIB desde el 2006 hasta el 2015 (Hacienda, 2015). En él podemos observar que los gastos superan notablemente los ingresos. Cuando se hace la resta Ingresos-Gastos2, y el resultado es negativo, obtenemos un déficit.

En Costa Rica el déficit entre mayo y junio de 2016 fue de 587.000,00 millones de colones lo que equivale a un 1,9% del PIB, implica una leve reducción del desbalance que no significa (hasta el momento) que haya posibilidades de una recuperación considerable y sostenida en el tiempo (Leitón, 2016); además este déficit es histórico a partir de los años 80 y se ha mantenido en aumento desde 2008 tal como se aprecia en el Gráfico 23. Distintas teorías proponen que un porcentaje de déficit determinado y constante no implica que el país tenga problemas financieros, sin embargo en nuestro caso, y eso lo explica el tamaño de la industria, resulta preocupante porque la condición deficitaria es para mantener el gasto y no para fomentar inversión.

Hay una coincidencia temporal entre la aprobación del TLC y la crisis económica mundial que no hace posible señalar un culpable certero del aumento del déficit. Por una parte la caída de los ingresos durante la crisis debido a la baja en las exportaciones justificaría un incremento estrepitoso del desbalance respecto a los años anteriores a 2006. Por otro lado las medidas de ajuste neoliberal que implicaron apertura comercial anteriormente no mostraron una mejora definitiva. Si se reconoce (y será necesario hacerlo) que el TLC es parte de una agenda neoliberal que modificó de una vez por todas el paradigma económico del Estado heredado del 48 (que pese a grandes ventajas para la clase trabajadora ya empezaba a resultar ineficiente), será menester concluir que como medida anticipada a la crisis tampoco resultó beneficiosa su aprobación.

Respecto a este punto no existen estudios sobre el impacto real del TLC así que se desconfiará de ello y será necesario señalar que el desmantelamiento de la industria autóctona y la ineficiencia en el uso de los recursos propios que trajo consigo el tratado, ha dejado a Costa Rica en peores condiciones para enfrentar una crisis de dimensiones mundiales.

El origen de la deuda: siempre hemos pagado las trabajadoras y los trabajadores.

En 1979 Costa Rica presenció una crisis financiera con impacto similar a la de 1930 con caídas abruptas en las exportaciones y la inversión extranjera directa. Esto llevó al Gobierno, en primera instancia, a cubrir el gasto con deuda; ante el desajuste sostenido se incrementó la inflación y se perdió control sobre las tasas de interés y el tipo de cambio, cayó la disponibilidad en el uso de los recursos, y (con lo anterior) se desató una crisis de deuda. (Sauma & Trejos, 1999, pág. 338)

Ante esta situación sorprenderá al lector o lectora dar cuentas (a menos claro que se trate de ministros, diputados o presidentes) que las medidas de ajuste pocas veces tuvieron que ver con control de la deuda4, en cambio se limitaron a recorte del gasto y del empleo público, la venta de las empresas estatales, liberalización comercial, liberalización financiera y todo lo que rime con “libre mercado”:

En primer lugar, en 1984 se aprueba la Ley de Equilibrio Financiero del Sector Público que estableció limitaciones al crecimiento del gasto y el empleo público y estableció las condiciones legales para vender o liquidar ciertas empresas estatales. Creó también el “contrato de exportación”, como un instrumento jurídico que unifica los distintos sistemas de incentivos a las exportaciones, aumentándolos y permitiéndose una mayor eficiencia en su administración. (Sauma & Trejos, 1999, pág. 339)

Es claro que para una clase en específico, la que no se obligada a trabajar para vivir, las medidas de ajuste no fueron del todo negativas, pues se incrementaron los incentivos a las empresas exportadoras. Luego, la política en adelante no fue distinta, como una receta los gobiernos sumaron política monetaria con recorte a los salarios y liberalización comercial:

En los primeros años de este período (segunda mitad de la década de los ochenta), como el objetivo era combinar la estabilidad económica con un crecimiento liderado por la expansión de la demanda externa, se buscó restringir la demanda interna para que creciera en forma subordinada a la expansión de las exportaciones. Ello se logró mediante un aumento del tipo de cambio real y la aplicación de una política salarial más cautelosa. Esto último significó sustituir, en forma concertada con las organizaciones laborales, la política de salarios reales crecientes por una de salarios reales constantes, con lo que los trabajadores renunciaban a recuperar plenamente el poder adquisitivo que sus salarios tenían antes de la crisis. (Sauma & Trejos, 1999, pág. 340)

Si se nota un patrón no será otro que el detrimento de las condiciones laborales de la clase trabajadora, acompañada además de una crisis de organización sindical que al día de hoy no se ha podido revertir. Por otra parte la contención del consumo interno no pareciera más que una excusa para justificar despidos y disminución del poder adquisitivo de la clase trabajadora, pues si la demanda se ajustara con la producción nacional sería posible incentivar la industria fomentando la seguridad alimentaria y una versión de ello en términos de bienes y servicios.

Aunado a esto, y casi en son de burla, medidas tales como el sistema de minidevaluaciones fueron parte de los artilugios en política económica para estabilizar el mercado costarricense en el pasado, en este caso el tipo de cambio y la inflación. Incluso hoy Costa Rica cuenta con una Inflación medida negativa que, en teoría, respondería a una baja generalizada en los precios, pero, como las personas trabajadoras comprenderán, estas medidas tienen pocos efectos en el poder adquisitivo del dinero (nadie siente que los bienes o los servicios sean más baratos) y eso es porque por más malabares que hagan las autoridades financieras hay una brecha entre las finanzas del país y lo que éste produce para consumo interno y para exportación.

En política económica existen una serie de variables que el Banco Central y los gobiernos pueden “calibrar” para intervenir el mercado, sin embargo este último tiene fluctuaciones naturales y lo que ocurre en la mayoría de los casos es que el problema se presenta en un futuro con considerables agravantes. Ante esto, Trejos y Sauma concluyen, luego de un detallado estudio sobre los efectos de los ajustes fiscales para afrontar momentos de crisis a partir de los años 80, lo siguiente:

Además de las especificidades sectoriales, existe un problema más general que es el déficit fiscal, que constituye una importante limitante desde el punto de vista de la sostenibilidad financiera. El déficit fiscal permanente que han mostrado las finanzas públicas ha llevado en años recientes a un sistema de financiamiento muy oneroso, cuyo servicio le ha restado importantes recursos a la prestación de servicios sociales básicos, particularmente a lo que se refiere a inversión en infraestructura y equipamiento. Entonces, liberar recursos para servicios sociales básicos pasa por reducir el peso del servicio de la deuda pública. En tanto esto se logre, quedarán más recursos disponibles, garantizando la sostenibilidad financiera a largo plazo. (Sauma & Trejos, 1999, pág. 396)

Sin embargo tales recomendaciones para 1999 no fueron del todo escuchadas. En el Gráfico 3 se puede observar el crecimiento de la deuda de gobierno en costa Rica en millones de colones desde 1990 hasta 20155.

Y la proporción de la deuda respecto del gasto en general no es menor, tal como se puede observar en el Gráfico 46 (que facilita el ministerio de Hacienda sobre la estructura del presupuesto nacional), donde se aprecia que la mitad del gasto se cubre con deuda.

 

Lo cierto es que decir que las maniobras de política económica son efectivas -cuando la deuda tiene un peso tan importante, crece constantemente, y tomando en cuenta que con el no pago sostenido y los intereses este aumento tenderá a no reducirse en el mediano plazo, además que su curva se hace más pronunciada en momentos de crisis (2008-2009)- es falacioso y cínico. Ante lo que resta preguntar ¿en qué se gasta la deuda para que sea imposible dejar de pedir prestado?

El principal problema: el tamaño y la conducción del Estado

Los Economistas neoliberales coincidirán con que el tamaño del Estado costarricense es gigante respecto de lo que éste produce; pero el presente análisis se separa de dicha corriente a la hora de hacer un balance que explique el embotamiento del sector público. El sector público, en efecto, es ineficiente y los gastos sociales aletargan la inversión para el desarrollo del capital autóctono, es decir: el desarrollo de la industria.

Pero ello también es consecuencia de una serie de medidas de apertura comercial entre las que figuran, como explicaremos más adelante, la venta de empresas estatales. Esta privatización masiva y paulatina implicó que el Estado tuviera que asumir la contratación directa de un sector que se encontraba desempleado, esto porque si no hay quien compre los bienes que se producen la economía cae, pero también para contrarrestar el descontento generalizado y, como cada cuatro años, asegurar el voto del siguiente gobierno.

Durante las reformas, y quizás esto es importante de destacar, los gastos públicos siguen expandiéndose rápidamente en términos reales y por encima de lo que lo hicieron los ingresos fiscales. Este comportamiento muestra la ausencia de reformas fiscales importantes que permitan resolver los problemas estructurales que hacen que las finanzas públicas padezcan de déficit permanentes con episodios de deterioros marcados, últimamente asociados con los ciclos electorales. (Sauma & Trejos, 1999, pág. 348)

El gobierno central es el sector que más gasta, ¿en qué? En salarios y en amortización de la deuda, cuyos intereses van aumentando en la medida que ésta no se cancela. En el Gráfico 57 podemos observar la composición del gasto para 2015. Nótese que el porcentaje de amortización es similar al rubro en salarios, es decir: antes que pagar los costos de los bienes y servicios que consume el país, se paga la amortización de la deuda, luego, si no se tuviera que pagar esa amortización la situación fiscal sería distinta.

Salarios de los altos funcionarios

Los salarios de algunos altos funcionarios son tan elevados que con lo que gana uno de ellos podrían vivir varias familias de la clase trabajadora: solo por poner un ejemplo, cada diputado tiene un salario base de casi 4 millones mensuales sin contar las dietas, esto implica un gasto mensual de 228 millones de colones (Sequeira, 2014). Pese a que la Asamblea Legislativa actual votó un alto al aumento salarial de los legisladores no pareciera que estos se vean perjudicados ni que estén asumiendo un voto de pobreza para poner el ejemplo de sacrificio frente a la crisis.

Mientras los salarios de magistrados y miembros del TSE rondan los 8 millones de colones, casos como el de los gerentes de los bancos estatales figuran entre los más escandalosos: 5 funcionarios del Banco Nacional suman, incluyendo incentivos, 684 millones de colones mensuales y los de 5 gerentes del BCR superan los 100 millones mensuales. (Salarios de 20 gerentes de bancos públicos cuestan más de ₡2 mil millones al año, 2015)

En las universidades el problema es similar, en la UCR por ejemplo el salario más elevado es de 7,8 millones de colones según lo que reporta la administración, además un total de 182 funcionarios gana más de 4 millones de colones lo que suma 728 millones de colones mensuales (Jensen, 2016). Esto frente a condiciones salariales sumamente deterioradas de aproximadamente 3300 personas en condición de interinazgo.

Por lo anterior se propone que antes de recortar los salarios de los funcionarios medios del sector público, es necesario recuperar los más de 3000 millones de colones mensuales en salarios extravagantes que representa aproximadamente un 2,56%8 del déficit actual.

Pero no se deje engañar, lectora y lector, si bien no hay acceso a los montos salariales de los patronos en la gran empresa privada, sus rentas figuran entre los mayores gastos tributarios para el país y veremos más adelanten como el gasto tributario -los impuestos que no se cobran- supera en demasía el monto obtenido anteriormente.

Las pensiones

El otro rubro importante en el gasto, con un 18.6% del total, son las trasferencias al sector público que, en su mayoría, corresponde a gastos por pensiones, y es que en Costa Rica los trabajadores del sector público, y de algunas instituciones en particular, se pensionan bien, desatando una grave brecha entre las mismas instituciones del Estado y otra brecha con el sector privado.

Estas pensiones millonarias perjudican los números de transferencias y, si se interpretan a la ligera, se resuelve que debe haber recortes. Pero la conclusión a este problema no es otra que gravar las pensiones de lujo y que haya una equiparación de las pensiones para toda la clase trabajadora que garantice derecho a la vivienda, a la salud, y al disfrute de la calidad de vida durante el retiro laboral.

Por otro lado, estas medidas no corrigen el problema de fondo de las pensiones, que es con quién y cómo se repone esa fuerza de trabajo que se pensiona. Para eso es importante señalar primero la necesidad de que Costa Rica desarrolle una industria autóctona, capaz de aprovechar el tamaño actual de la población económicamente activa.

El rubro de capital autóctono

La Formación Bruta de Capital (FBK) corresponde a la suma de bienes que producen bienes y pertenecen al capital privado y público de un país:

La formación bruta de capital fijo está constituida por los bienes duraderos adquiridos durante un período, capaces de producir otros bienes y servicios y que tienen una vida útil de un año o más. Dentro de este grupo de bienes se consideran la maquinaria y equipo para la producción, las comunicaciones y el transporte, los edificios, viviendas y otras obras de infraestructura como carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos, así como otros activos fijos tangibles como los activos cultivados (plantaciones que aún no están en producción). (BCCR, 2002)

 

Si comparamos el rubro de FBK fijo en términos reales con la deuda en millones de colones en el periodo que comprende entre 1990 y 2015 obtenemos el Gráfico 69 en donde el rubro de Formación Bruta de Capital es insignificante respecto de la Deuda (el Gráfico 710 constituye el comportamiento de la FBK para fines comparativos):

No hay que ser un alto jerarca del Banco Central, o Luis Guillermo Solís, para vincular el endeudamiento constante y creciente con el hecho de no percibir ingresos por el uso de recursos propios (recordando la definición de déficit fiscal); y si es cierto que sin incentivos (abusivos, dicho sea de paso) las empresas optarán por irse del país, también será cierto que el tamaño de la clase obrera se quedará tal cual con su salida, luego, la solución obvia a tal situación de desempleo potencial es la movilidad laboral, entonces ¿por qué no plantean los gobiernos de turno que el país produzca sus propios bienes e insumos? Si nunca ha sido cierto que la reducción del gasto o del consumo haga salir a ninguna economía de una crisis ¿por qué la única propuesta que plantea cada gobierno es el recorte del gasto?

Ya en el pasado el Estado costarricense produjo su propio abono y sus propios agroquímicos; produjo cemento para construir casas, edificios y fábricas; produjo azúcar y alcohol; construyó calles y autopistas sin necesidad de hacer ninguna concesión. Mediante un proceso de privatización, las empresas nacionales fueron vendidas al capital privado en los años 80 como parte de una serie de medidas de apertura comercial (Fumero, 2006, pág. 87); casos de empresas e instituciones como el MOPT, RECOPE, JAPDEVA han pasado por un proceso de desmantelamiento, en el cual han ido perdiendo atribuciones y se han transformado en sectores ineficientes, que en lugar de contribuir con la Formación bruta de capital hacen parte del problema fiscal.

Ante esto surge la pregunta ¿quiénes han dirigido estas empresas a tal punto de la ineficiencia? Los mismos señores que advierten de la crisis, los mismos que toman las decisiones sobre el gasto, y, al mismo tiempo, los empresarios cuyos capitales privados ofrecen los precios más bajos por la compra de las escuálidas instituciones que dejaron caer. Si se observa la composición de los impuestos quedará aún más claro que Costa Rica es un paraíso para las empresas privadas, pero no para la clase trabajadora.

Este rubro, en especial deja clara una cosa que la mayoría de la izquierda parece ignorar absolutamente: la burguesía es la dueña mayoritaria de capital. Es la burguesía la que es incapaz de competir en el mercado mundial, es la burguesía la que no paga sus impuestos y es, finalmente, la burguesía la que explota a la clase trabajadora. El hecho de que nuestra burguesía nacional sea pobre al punto que no puede garantizar una relación saludable con el mercado mundial, sino una relación basada en la deuda, es el principal rasgo del atraso económico del país.

Que se entienda claramente: Costa Rica (y en particular su clase trabajadora) es pobre porque tiene que estar manteniendo a esta clase empresarial débil, que depende de estafar el estado -como veremos adelante- para garantizar su riqueza, deuda que después le quieren hacer pagar a la clase trabajadora.

Sobre al Gasto Tributario: el problema de la Renta Privada y las Zonas Francas

El gasto tributario es el “…nivel de ingresos que el gobierno deja de percibir al otorgar un tratamiento impositivo distinto al que aplica de carácter general…” (Programa de Estudio Fiscales de la Escuela de Economía de la UNA y Dirección General de Hacienda, 2011, pág. 5). Es decir, es el costo de gravar de manera diferenciada a distintos sectores del mercado, lo cual tiene sentido cuando se trata de cobrarles más impuestos a los que más tienen y no en caso contrario.

Existe una medida para fomentar la inversión que consiste en incentivos fiscales o no cobro de impuestos, ello se aplica por un periodo de tiempo con la esperanza de que genere beneficios al país y, al mediano plazo, dicho sector sea lo suficientemente fuerte como para prescindir de este impulso (si se retoma el gráfico comparativo de Deuda y FBK se da cuentas de otra situación). Pero cuando estos incentivos se aplican a la inversión extranjera, la permanencia de dicho sector se hace dependiente del beneficio debido a que optará por el país cuyos costos de producción sean más bajos.

Entonces, si Costa Rica no compitiera por salarios bajos, lo hará por exención de impuestos. Es ahí donde entra el Régimen de Zona Franca que  se instala en Costa Rica en los 80 con la Ley de Zonas Procesadoras de Exportación y Parques Industriales sucedida por la Ley de Zonas Francas en 1990 (Coelho, 2011). Ésta delimitación legal consiste en el establecimiento de una serie de instalaciones destinadas al ensamble, producción o comercialización de bienes bajo una serie de facilidades productivas.

En Costa Rica la exención a personas jurídicas constituye el mayor gasto tributario, y la exoneración a las zonas francas el más alto de todos con un total de 127.372,00 millones de colones para 2010, es decir un 0.68% del PIB de ese año (Programa de Estudio Fiscales de la Escuela de Economía de la UNA y Dirección General de Hacienda, 2011); mientras que para 2014 el total del gasto tributario fue de 1.367.077,01 millones de colones, es decir un 5,11% del PIB[CITATION Min151 \l 5130 ] rubro que supera el monto del déficit actual!, dicho rubro está compuesto en parte por la exención a personas jurídicas por un total de 508.329,92 millones de colones, un 1,9% del PIB. Ni qué decir de las rentas que no se gravan porque las empresas prefieren no declarar sus ingresos y guardar su capital en paraísos fiscales. En conclusión, el Estado pierde cuando beneficia a los poderosos, pero le cobra esas pérdidas a la clase trabajadora. El gasto tributario refleja en qué medida los poderosos estafan al Estado.

Una primera aproximación política: por una clase obrera educada, grande y universal, saludable, productiva y organizada

La clase trabajadora debe tener claro que los ajustes fiscales los sentirá en sus gastos y sus ingresos, en forma de despidos, de menos medidas de protección social; lo sentirán las futuras generaciones de trabajadoras y trabajadores cuando no puedan acceder a las mismas condiciones de vivienda que sus abuelos o sus padres, y ni qué hablar de sus posibilidades de pensión.

Es por todas las razones anteriores que se hace necesario concluir que lo que Costa Rica necesita para salir de la crisis fiscal es construir:

  • Una clase trabajadora que tenga acceso a la salud lo que la hará más productiva para el desarrollo del capital autóctono.

  • Una clase obrera educada que sea capaz de desarrollar tecnologías, de operarlas y darles mantenimiento; para que el Estado no dependa de capital extranjero a la hora de generar empleos, que dependa en cambio sólo de inversión en maquinaria e infraestructura.

  • Una clase Grande y Universal (sin discriminación salarial o de condiciones laborales por sexo, orientación sexual, ascendencia étnica, etc), que sea capaz de reponer la fuerza de trabajo que se pensiona y cubrir los gastos de jubilación.

  • Una clase obrera productiva y organizada, capaz de llenar las empresas nacionales frente al capital privado, las cuales se encargarán de incrementar abruptamente la Formación Bruta de Capital (suma de bienes que producen bienes) que constituye, en última instancia, la riqueza que garantizará la salida definitiva de la situación de crisis fiscal.

Estos objetivos serán realizables por medio de una serie de políticas y tareas que Organización Socialista defenderá en el Congreso, es por ello que OS trabajará por su inscripción electoral e impulsará la candidatura en primer lugar a la diputación por parte de la compañera Paola Zeledón. Una representación auténticamente socialista que de la mano de la movilización de la clase trabajadora pueda imponer esta agenda política.

  • Cobrar impuestos a las Zonas Francas y las empresas que han estado disfrutando de exención tributaria. La medida la impondrá el Gasto tributario.

  • Gravar de manera más rigurosa las pensiones de lujo y la renta de los grandes empresarios luego de hacer un estudio pormenorizado de quienes perciben más ingresos.

  • Poner un alto a la deuda externa y dejar de pagarla. Ejemplos como el de Tsipras, en Grecia, nos demuestra que la negociación de la deuda es risible frente a los ojos de los prestamistas, que quede claro que los intereses parten del absurdo de que “algún día se cubrirán” cuando la clase trabajadora nace, crece y muere pagando deuda; por lo que resulta ridículo continuar con tal condicionamiento al desarrollo industrial del país.

  • Reestructurar las atribuciones de RECOPE y el MOPT, asignándoles responsabilidades sobre la producción de derivados y la producción de infraestructura (industrial y vial); así como aumentar la inversión en ferrocarriles. No más concesiones de la obra pública.

  • Implementar un proceso de movilidad laboral para disminuir el tamaño del empleo estatal a nivel burocrático y asignar fuerza laboral a la nueva industria.

  • Que los trabajadores tengan como derecho replantear la distribución presupuestaria y funcionamiento interno de las instituciones en las que trabajan.

  • Que el Estado reconozca el derecho al trabajo de los empleados y empleadas de la industria transnacional y que destine capital para continuar con la producción en caso de que estas empresas se retiren del país.

  • Las universidades y las instituciones de formación profesional tendrán un papel protagónico en la tarea de educar a la clase trabajadora, por lo que las trabajadoras y trabajadores de estas instituciones deberán replantear la distribución presupuestaria en lo que luchen por su derecho al trabajo; pero también trabajadores, trabajadoras y estudiantes deberán luchar por un mayor presupuesto universitario (FEES) que se use bajo el concepto de inversión y no de gasto.

  • Hará falta una agenda feminista paralela que le garantice a las mujeres mejores oportunidades de inserción laboral y a la sociedad en general se le asignen mayores responsabilidades sobre el cuido.

 

Como se demostró anteriormente el déficit responde a las malas decisiones de una clase de propietarios burgueses, es hora de que los asalariados tomen la batuta y arrebaten al mercado el equilibrio fiscal.

Bibliografía

BCCR. (2002). Introducción a los conceptos, fuentes y métodos de las cuentas Nacionales de Costa Rica. San José, Costa Rica: Departamento de contabilidad social.

Cambronero, N. (11 de abril de 2016). Luis Guillermo Solís advierte de 'violentas medidas' si no se aprueba plan fiscal. La Nación.

Coelho, I. (2011). Incentivos tributarios a las Zonas Francas en Centroamérica, Panamá y República Dominicana. Centro Regional de Asistencia Técnica de Centroamérica, Panamá y República Dominicana.

Fumero, G. (2006). El Estado solidarios frente a la Globalización. San José, Costa Rica: Zeta, servicios gráficos.

Hacienda, M. d. (2015). Gasto tributario en Costa Rica, metodologia y estimación: 2014. San José.

Hacienda, M. d. (2015). Presupuesto nacional. San José, Costa Rica: Imprenta Nacional.

Jensen, H. (3 de marzo de 2016). Diputado Guevara publicó datos salariales inexactos de trabajadores de la UCR. Semanario Universidad.

Leitón, P. (21 de junio de 2016). Déácit áscal del Gobierno bajó en los primeros cinco meses del año. La Nación.

Morales, S. (6 de septiembre de 2015). Deuda del Gobierno crece a velocidad alarmante. El Financiero.

Programa de Estudio Fiscales de la Escuela de Economía de la UNA y Dirección General de Hacienda. (2011). Estimación del Gasto Tributario para Costa Rica en el 2010. San José: Hacienda.

Repretel. (20 de agosto de 2015). Salarios de 20 gerentes de bancos públicos cuestan más de ₡2 mil millones al año.

Sauma, P., & Trejos, J. D. (1999). Costa Rica. En E. Ganuza, A. León, & P. Sauma, Gasto público en servicios sociales básicos en América Latina y el Caribe. CEPAL.

Sequeira, A. (11 de junio de 2014). Diputados se quitan alza salarial del 10% por año. La Nación

 

1 Fuente: Ministerio de Hacienda

2 Como la resta de ingresos y gastos es negativa decimos que hay déficit, por lo que en realidad este resultado es de -587.000,00 millones de colones.

3 Este gráfico es de autoría de El Financiero (Morales, setiembre de 2015) y las cifras correspondientes a 2015 y 2016 son estimados realizados en 2015 que no se cumplieron tal cual.

4 Con algunas excepciones durante el gobierno de Carazo.

5 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del BCCR.

6 Fuente: Ministerio de Hacienda

7 Fuente: Ministerio de Hacienda

8Sumando los montos y los pluses de altos funcionarios según las fuentes anteriores y multiplicándolo por 5 meses que es el periodo en que se suma el déficit y, comparando posteriormente ese resultado con el déficit para mayo de 2016.

9 Fuente: elaboración propia, datos BCCR

10 Fuente: elaboración propia, datos BCCR

Publicaciones

25/09/2017 00:28 | Publicaciones Socialistas

Publicación Socialista #10

Publicación Socialista #10
Leer más...
06/09/2017 21:29 | Publicaciones Socialistas | FEES

Publicación Socialista #9

Nuestras propuestas para la Asamblea Estudiantil de las 5:00 p.m.
Leer más...